ANTONIO BLAY

 Del libro:   Conciencia, existencia, realización


2. EL TRABAJO CON LAS ENERGÍAS

 La respiración controlada y dirigida

 Entre los diferentes métodos de desarrollo interno ocupa un lugar destacado el trabajo directamente enfocado a la circulación consciente de las energías. En las prácticas yóguicas de la tradición tántrica hindú, encontramos el método de la respiración polarizada, que es el nombre que se da a la inhalación y espiración que se practica por un orificio u otro de la nariz. Se afirma que cada una de las direcciones (derecha o izquierda) está en conexión con un nervio sutil o nadi. Existen muchísimos nadis, los cuales forman una verdadera y tupida red, pero los dos más importantes son Ida, que corresponde a la ventanilla izquierda de la nariz, y Pingalá, que corresponde a la derecha.

Estos nadis se originan en el entrecejo o centro Ajna, y se dirigen hacia atrás, hacia la columna vertebral; por allí descienden entrecruzándose, exactamente como en la imagen del caduceo de Hermes, el cual se representa por dos serpientes que se cruzan en varios puntos.

Entonces, según se respire por una ventanilla o por otra, se activa más la energía Ida o Pingalá. Se dice que Ida es lunar y Pingalá es solar. Y eso, que nos parece un lenguaje muy poético, muy oriental, esconde detrás de sí funciones muy importantes, como puede ser, por ejemplo (entre otras), la de regir todo el metabolismo; pues Ida tiene una función anabolizante, es decir, que tiende a producir un efecto de disminución del tono de todo lo que es voluntario, activo o productor de energía, y a estimular por otra parte todo lo que es peristaltismo y funciones de eliminación. En cambio, Pingalá es catabolizante, o sea que estimula todo lo que es producción inmediata de energía voluntaria, movimientos voluntarios, etc.

Si tenemos en cuenta que el estado de salud puede verse como el resultado de un equilibrio entre las dos ramas del sistema nervioso vegetativo (simpático y parasimpático), entonces seremos conscientes de la extraordinaria importancia de esto, aún viéndolo solamente desde la perspectiva de lo fisiológico. La persona que está baja de tono fisiológico, puede aumentarlo mediante la respiración solar. En cambio, la persona excitada puede calmarse por medio de la respiración lunar, cediendo en su excitación.

Eso simplemente en lo que se refiere a la contraparte fisiológica. Pero, además, ida y pingalá se corresponden con lo que son estados anímicos, con las funciones psicológicas, pues esta respiración alterna desobstruye los conductos por donde circulan las energías. Esto tiene sus consecuencias y se corresponde con los modos de vivir y existir, con el funcionamiento del cuerpo, y también de la mente o la conciencia. Se trata de vivir de manera que las dos energías estén equilibradas, funcionando a pleno rendimiento pero en equilibrio. Cuando las energías funcionan de una manera potente y libre, entonces la persona goza de buena salud y de un notable estado de lucidez de la conciencia.

 Sushumna

 Pero eso que hemos explicado ocurre aún dentro de los procesos existenciales. Es a partir de aquí cuando el yogui está en condiciones de pasar a otra etapa, en la cual se trata de conseguir la anulación temporal de estos dos conductos, para que la energía que circula normalmente a través de ellos no lo haga por allí, sino que funcione a través de otro nadi, el más importante de todos, llamado sushumna, que es el que se corresponde con la médula espinal (en su contraparte sutil). En el momento en que la energía deja de circular por estos conductos y entra por sushumna, entonces tiende a producir el despertar de unos centros de energía -que son a la vez centros de conciencia-, gracias a lo cual el campo mental de la persona adquiere unas dimensiones inesperadas, nuevas, una comunión con la conciencia cósmica, de alcances extraordinarios.

Sushumna nace en el centro del chakra inferior llamado muladhara, que se encuentra al final de la columna vertebral. Y sigue recto hacia arriba hasta el chakra situado encima de la cabeza llamado sahasrara (conocido también como «loto de los mil pétalos»). Cuando la energía puede circular por este canal central, la persona vive desidentificada de la fenomenología corriente y llega a experimentar estados de realización espiritual.

 Kundalini y los chakras

 Al final de la columna vertebral existe un depósito de energía latente llamado kundalini (literalmente «enroscada»). Gracias al estímulo de la respiración que controla la energía, se evita que ésta circule por ida y pingalá, estimulando la conducción de kundalini por sushumna. Kundalini es comparada a una «energía enrollada»; las imágenes tradicionales la presentan como una serpiente enroscada en tres vueltas y media, y obturando con su cabeza el conducto de sushumna. Gracias a un trabajo de purificación y a otras prácticas de concentración, respiración y visualización que conforman esta tradición (y que no es aconsejable realizar sin la dirección de un guru cualificado), esta energía empieza a elevarse como una serpiente ascendiendo hacia arriba. Entonces, a medida que la energía va pasando por cada centro, los que se corresponden con los puntos de cruce de ida y pingalá, se van dinamizando y despertando los diferentes niveles de conciencia.

La conciencia asociada a muladhara, el primer chakra (situado al final de la columna vertebral, en la zona del perineo), es la de la potencia propia de la materialidad de las cosas, lo que traducido a términos del ser humano significa la estabilidad, la firmeza, la voluntad de ser y existir.

El centro que se encuentra inmediatamente después y por encima de muladhara es svadhistana (situado en la zona de los genitales); éste es el centro que rige todo lo que es potencia sexual, lo cual significa potencia creadora y destructora. No se trata sólo de la potencia sexual normal, sino que es esa conciencia multiplicada, porque es un aspecto en nosotros de todo un potencial existente en el cosmos. Al despertar esta conciencia en la persona, ésta se abre o tiene un atisbo de eso como de una conciencia muchísimo mayor de la que se tiene normalmente. Pero si este despertar se produce sin estar la persona muy sólida, muy evolucionada, puede producir trastornos graves.

Cuando la energía asciende un poco más, hasta el chakra siguiente, manipura (en correspondencia con el plexo solar), allí se produce el despertar de una conciencia de las sensaciones, de una conciencia más vegetativa, manifestándose como el placer de vivir, el placer de las funciones naturales. El enorme aumento de esta conciencia produce un éxtasis vital, biológico, pero distinto del sexual, del estético y del espiritual: es simplemente la plenitud de la potencia de vivir. El yogui ha de permanecer firme y no dejarse atrapar o identificar por estas expansiones de conciencia, pues si no las controla está perdido, puesto que le desvían de su propósito en su camino hacia la realización del Ser.

Después de pasar por los centros inferiores, al seguir trabajando, la energía continúa ascendiendo y llega al siguiente chakra, anahata, el cual se sitúa en la espalda, detrás del pecho (estando en correspondencia con el corazón y el sistema respiratorio). Aquí es donde hay el centro de conciencia de lo que es, por una parte, el sentimiento del yo, y por otra el sentimiento en general: de centralidad, de amor altruista, de la conciencia religiosa, etcétera. Es el campo de la gran experiencia afectiva del sentimiento, pero no sólo como lo vivimos ahora en el nivel personal, sino el sentimiento como realidad intrínseca, como realidad universal. Cuando se llega al centro de este chakra se puede descubrir de manera experimental que existe realmente una conciencia profunda de ser, del sentimiento de ser, que está en el centro de todos los seres y de todo cuanto existe. Esto produce un auténtico éxtasis.

Al seguir subiendo la energía kundalini, después de anahata se llega a vishuddha, centro que se encuentra a la altura del cuello (correspondiéndose con las glándulas tiroides y paratiroides). Este es el centro de la expresión creadora; es el centro que está entre ajna (la mente) y anahata (el sentimiento); por eso es el centro que aporta las formas de expresión adecuadas al sentimiento y a la idea, armonizando estos dos aspectos; es el aspecto creativo superior, intelectual, artístico y moral. Está en cierta correspondencia y compensación con svadhistana, el centro sexual, el cual representa el aspecto creativo más primario. De ahí las correlaciones que existen entre algunos trastornos sexuales y otros en el cuello (amígdalas, paperas, etc.)

Después viene el centro ajna ya mencionado, que se sitúa justo encima del entrecejo, y es el punto de la conciencia mental ya que está en relación directa con el cerebro (y con la glándula hipófisis); allí es donde se manifiesta la capacidad organizadora de la mente. Es el punto donde toda la multiplicidad de la experiencia se reduce a una gran dualidad. Este chakra es conocido como el «tercer ojo» u «ojo de shiva». Se dice que a través de este centro, cuando está suficientemente activado y correlacionado con el otro chakra superior, se produce el desarrollo de una gran capacidad intuitiva, clarividente, y la persona tiene el poder de penetrar en la comprensión íntima de los seres, de las cosas, más allá de la relación temporal que pueda tener con ellas.

Aparte de la división que se establece entre chakras superiores e inferiores, cada chakra tiene sus correspondientes facultades superiores. Este es un terreno que, estudiado a fondo, explica muchos de los fenómenos que se producen en parapsicología, en fenomenología clínica, en experiencias de tipo trascendente, etcétera. Por propia experiencia puedo decir, ya que me he dedicado seriamente al estudio de estos chakras y también al trabajo sobre ellos, que estos centros de conciencia existen y que producen (hasta el punto que he podido constatar) los resultados citados.

Cuando kundalini en su ascenso ha despertado a estos centros, entonces ya sólo queda dar el paso final, en el que la energía trasciende incluso a ajna y llega más arriba, hacia la cúspide de la cabeza, hasta sahasrara (el cual está en correspondencia con la glándula pineal). Entonces es cuando se produce la gran experiencia de la liberación, de la entrega a la voluntad y la energía espiritual. Es ésta la realización última, en la que se consuma en el gran matrimonio de Shiva y Shakti, tal como se expresa de una forma bella e ideal en la simbología hindú.

 Correspondencias de los chakras con lo psicológico

 Actitudes psicológicas en la vida cotidiana, cuando hay un chakra que predomina sobre los demás:

 1. Muladhara:

Personalidad sólida que «toca de pies en el suelo». Firmeza, estabilidad, voluntad. Capacidad de profundización, seriedad. Les interesa abordar los aspectos reales de las cosas, sin divagaciones. En formas distorsionadas o negativas, puede manifestarse una excesiva frialdad, o un excesivo materialismo, codicia, o tendencias depresivas.

 2. Svadhistana.

Capacidad de lucha, coraje. Tendencia a la oposición; necesidad de transformar las cosas. Capacidad creativa. Fuerte impulso sexual. En formas negativas, agresividad, violencia, impulso destructivo. Atracción y rechazo muy marcados en relación a las otras personas.

 3. Manipura.

Empatía, capacidad de compartir las propias emociones con los demás (y también las de los demás). Sentimiento, ganas de agradar y de ser útil. Sus aspectos negativos son la inmadurez, la tendencia al protagonismo, a «hacerse notar», y las reacciones infantiles y egoístas.

 4. Anahata.

Es la conciencia del yo como sentimiento. El sentimiento del amor en su aspecto más positivo. Comprensión, altruismo. Vivencia efusiva de sí mismo. Autoridad natural. En formas negativas, se manifiesta el orgullo, un exceso de amor propio y reivindicaciones de tipo egoísta.

    5. Vishuddha.

Facilidad de expresión. Facultades creativas, oratorias, y para el canto. Inspiración e innovación. Coordinación entre la vida emocional y la intelectual. Son aspectos negativos, la tristeza, las penas en la vida de relación, y una posible vida sexual confusa.

 6. Ajna.

Es la conciencia del yo como mente. Es el centro «piloto», porque desde él se toma conciencia de todos los demás estados. Vida mental abundante, predominio del pensamiento y la imaginación. Aptitud para la teorización científica y la filosofía. Como rasgos negativos mencionaremos la pasividad, el aislamiento (aunque en ocasiones éste pueda ser necesario), y el orgullo intelectual. Puede ser el «cerebro gris» de una acción, pero no es él quién la lleva a cabo.

 7. Sahasrara.

Se corresponde a la Voluntad divina. Por lo tanto, está por encima de lo psicológico y sólo los seres realizados viven conectados a sahasrara.

 Necesidad de ser guiados

 Es sumamente peligroso el trabajo con kundalini sin la guía de un instructor competente y cualificado, porque al dinamizarse los centros inferiores se puede producir con gran facilidad un despiste imponente en algunas personas, e incluso inducir a verdaderas aberraciones en otras que no estén suficientemente integradas psíquicamente. Naturalmente, estos métodos de trabajo, además de la guía mencionada, requieren una regulación de la vida personal que conduzca a una purificación o limpieza de los niveles físico, mental y emocional.

Pero existe también otro modo de activar estas energías. Se trata de proceder a la inversa, empezando por arriba, directamente por sahasrara, y desde allí haciendo descender progresivamente la energía. O partiendo de ajna (también un chakra superior) o anahata (el chakra central). En estos casos se ahonda hasta conectar con el canal de sushumna y ascendiendo luego hasta sahasrara. Desde allí, la energía puede extenderse como una efusión de gran calidad espiritual y poco a poco puede ir produciendo la transformación de todo, sin peligro alguno.

Sería muy interesante hacer un estudio profundo de las correspondencias fisiológicas con los chakras; o sea, entre éstos y las glándulas endocrinas (correspondencias que hemos apuntado someramente). Y veríamos como la persona, por el hecho de concentrarse en unas zonas determinadas, en un acto puramente mental, puede producir unos cambios fisiológicos y psicológicos que concuerdan con esas localizaciones y correlaciones explicadas.

 El chakra ajna y la atención central

 Como sugerencia, indicaremos la manera de conectar con la zona central del centro ajna, más allá del ajna externo (o sea, hacia el ajna interior). La consecuencia es que al llegar a esta zona más profunda, la mente se abre hacia todos los niveles, superiores e inferiores.

La técnica básica para lograr esto, es la denominada «atención central». Consiste en tratar de estar siempre conciente de uno mismo, en toda circunstancia, manteniendo una conciencia axial, cuya línea vertical pasaría (aproximadamente) por la columna vertebral. Pero eso debe ser practicado sin aislarse de lo que ocurre en el exterior, sino conectando toda experiencia con esta conciencia de sí. Cuando esto se practica sistemáticamente se va afianzando la presencia del yo. Es posible practicarla siempre ya que no presenta contraindicaciones.

Ejemplos:

-al hablar debe mantenerse la conciencia de sí mismo; como si las cosas que digo surgieran de este yo que soy en la zona profunda de ajna.

-lo mismo cuando estoy leyendo (una revista, un libro, etcétera).

-mientras ando por la calle.

-mientras trato con otras personas: en el trabajo, en el círculo social, con las personas de mi familia.

-mientras estoy expresando afecto a las personas queridas; e incluso mientras discuto (si este es el caso), etcétera.

En todas estas ocasiones debo ser consciente de «yo que estoy hablando», «yo que siento esto» (afecto, cariño, por ejemplo), «yo que estoy activo», «yo que estoy receptivo»..., siempre. Esta práctica conducirá a la zona central, permitirá ahondar en el chakra ajna y a la vez irá unificando progresivamente el psiquismo. Eso permitirá abrir el camino de la circulación de la energía a todos los niveles.

La atención central, esta atención desde lo más interior de la mente, puede practicarse incluso cuando estamos muy cansados. En todo momento podemos cultivar esta conciencia de espectador; pero sin sentirse nunca por encima de los demás, lo que conduciría a un engreimiento, ni apartándose de los demás, lo que llevaría al aislamiento.

Siempre podemos mantenernos lúcidos y despiertos. Siempre uno puede ser uno mismo, expresando la energía que somos, en perfecta integración con las energías que se expresan en nuestra vida.