MI CAMINO, EL CAMINO DE LAS NUBES BLANCAS

 


 
 

CAPÍTULO UNO

EL CAMINO DE LAS NUBES BLANCAS

 

Amado Osho, ¿por qué tu camino se llama “El Camino de las Nubes Blancas”?

Cuando Buda estaba a punto de morir, alguien le preguntó: Cuando un Buda muere, ¿adónde va? ¿Sobrevive o simplemente desaparece en la nada?" Esta pregunta es una de las más antiguas, y se la ha repetido y formulado en numerosas ocasiones. Se dice que Buda respondió: "Simplemente, es como una nube blanca que desaparece..." Esta misma mañana, en el cielo había nubes blancas. Ahora ya no están. ¿Adónde se han ido? ¿De dónde provienen? ¿Cómo se forman, y cómo vuelven a disolverse? Una nube blanca constituye un misterio: su llegada, su partida, su existencia misma. Ésta es la primera razón por la cual llamo a mi camino El Camino de las Nubes Blancas .

Pero hay muchas otras razones, y es bueno reflexionar, meditar acerca de ellas. Una nube blanca existe sin raíz alguna. Es un fenómeno desarraigado, que no se apoya en ningún lugar, o bien se apoyo en el no lugar .

Pero, aun así, existe. Toda la existencia es como una nube blanca: carece de raíces, de causalidad, de causa final, pero igual existe. Existe como un misterio .

Una nube blanca en realidad no tiene un camino propio. Anda a la deriva. No tiene un lugar al cual llegar, un objetivo, un destino que realizar, un fin. No es posible frustrar a una nube blanca porque, dondequiera que llegue, ésa será su meta. Si uno tiene un objetivo, seguro que habrá de frustrarse. Cuanto más orientada hacia una meta sea una mente, más angustia, ansiedad y frustración habrá que soportar pues, cuando uno tiene un objetivo, se mueve con un destino predeterminado. Y el todo existe sin destino alguno, sin dirigirse a ningún lugar en particular; carece de objetivos y de propósitos .

Una vez que tienes un propósito, te mueves en sentido opuesto al de la totalidad (recuerda esto); y entonces, te sentirás frustrado. No puedes derrotar al todo. Tu existencia es tan diminuta que no puedes combatir, no puedes vencer. Es imposible concebir cómo un ente individual podría conquistar al todo. Y, si el todo carece de propósitos y tú los tienes, serás derrotado .

Una nube blanca flota hacia donde el viento la lleve. No se resiste, no lucha. Una nube blanca no es conquistadora, y sin embargo flota por encima de todo. No la puedes conquistar; no la puedes derrotar. No tiene una mente que conquistar: por eso no la puedes derrotar. Una vez que te has fijado un objetivo, una meta, un destino, un sentido, una vez que has entrado en la locura de llegar a algún lugar, entonces surgen los problemas. Y, con certeza, serás derrotado. Tu derrota está en la naturaleza de la existencia misma .

Una nube blanca no tiene adonde in Se mueve, se mueve por todas partes. Es dueña de todas las dimensiones, así como de todas las direcciones. Nada le está vedado. Todo es, existe, en una completa aceptación. Por eso llamo a mi camino El Camino de las Nubes Blancas .

Las nubes blancas no tienen un camino propio; andan a la deriva. Un camino lleva a un punto de llegada. El Camino de las Nubes Blancas implica un sendero sin senda, un camino sin rumbo, En movimiento, pero sin intencionalidad alguna. Es necesario que se entienda este punto, porque objetivo e intencionalidad aluden a lo mismo. Esto explica por qué no puedes concebir cómo vivir sin objetivos... porque la mente no puede existir sin objetivos .

Y la gente es tan ridícula que hasta viene y me pregunta: "¿Cuál es el objetivo de la meditación?" La meditación no puede tener objetivo alguno, porque básicamente implica un estado de abolición de la mente .

Existe allí donde existes tú, y no en camino hacia ningún otro lado. Donde sea, simplemente existir: ésa es la meta .

La meta es aquí y ahora. Cuando la meta está en otra parte, la mente inicia su travesía. Entonces, empieza a pensar y así comienza el proceso. Si el futuro está allí, entonces la mente puede fluir, puede encontrar su curso y tener espacio para moverse. Un objetivo implica futuro, y el futuro, a su vez, implica tiempo .

Una nube blanca flota en el cielo, sin tiempo, porque carece de futuro y de mente. Es aquí y ahora. Cada momento constituye la eternidad total. Pero, como la mente no puede existir sin objetivos, sigue creando objetivos. Si los así llamados objetivos mundanos se pierden, la mente crea objetivos religiosos, objetivos de otro mundo. Si el dinero ya no sirve, entonces resulta útil la meditación. Si el as! llamado mundo de la competencia, de la política, ya no sirve, entonces adquiere importancia otro mundo de nueva competencia, de religión, de logros. Pero la mente siempre aspira a encontrar algún sentido, algún objetivo. Y, para mí, sólo puede ser religiosa una mente que no tiene objetivos. Pero eso significa que la mente ha dejado de ser una mente. Piénsate a ti mismo como una nube blanca, sin mente .

En el Tibet, practican la meditación: los monjes se sientan en las colinas, solos, absolutamente aislados, pensando sólo en nubes blancas flotando por el cielo, en un estado de continua contemplación, y sumergiéndose poco a poco. Entonces, se sienten como nubes blancas; en la cumbre de las colinas, como una nube blanca. Sin pensar, sino estando allí. Sin oponer resistencia, sin luchar, sin que haya nada que conseguir, ni nada que perder Sólo disfrutando la existencia misma, celebrando el momento: el placer, el éxtasis de la vida .

Por eso llamo a mi camino El Camino de las Nubes Blancas. Y me gustaría que tú también fueras como las nubes blancas que andan a la deriva por el cielo. Digo que andan a la deriva, y no que se mueven. No moverse hacia un punto, sino flotar hacia dondequiera que el viento te lleve. Dondequiera que estés, ésa es la meta. La meta no es algo que termina en algún punto, la meta es el recorrido. La meta es cada momento .

Aquí tú eres un siddha para mí, un ser iluminado. Aquí has tenido éxito. Aquí eres lo más perfecto que puedes, igual que un Buda, un Mahavira, o un Krishna. No hay nada más que conseguir. En este mismo momento, todo está allí, sólo que no estás atento. Y no estás atento porque tu mente está en el futuro. No estás aquí. No eres consciente de lo que te está sucediendo en este preciso momento. Y esto es lo que ha ocurrido siempre. Esto ha venido ocurriendo para muchos, muchos millones de vidas. En todo momento has sido un Buda. No ha dejado de ocurrir ni por un solo momento. Esto no puede dejar de ocurrir; así es la naturaleza misma, así son las cosas. ¡No te lo puedes perder! Pero no eres consciente, y no puedes serlo, a causa de tener una meta en algún lado, algo que conseguir. A causa de la creación de esa barrera y de la pérdida de lo que eres. Una vez que descubres esto, una vez que te das cuenta, una vez que tomas conciencia de ello, se te revela el misterio más grande de la existencia: que todos somos perfectos. Eso es lo que queremos decir cuando afirmamos que cada uno es Brahma: cada uno es el alma, el alma final, divina. A eso aludimos cuando decimos tattwanasi: tú eres eso. No es que debas transformarte en eso pues, si debieras transformarte en eso, no lo serías. Y si no lo fueras ya, ¿cómo podrías transformarte en eso? La semilla se transforma en árbol porque el árbol ya está en la semilla. Una piedra no podría transformarse en árbol. ¡La semilla se transforma en árbol porque el árbol ya está en la semilla! Entonces, no es una cuestión de transformación; es una cuestión de revelación. La semilla se nos revela en este momento como semilla, y luego, como árbol. Por lo tanto, es una cuestión de revelación. Y, si eres capaz de entenderlo profundamente, la semilla es el árbol en este preciso momento .

Los místicos tibetanos, los maestros zen o los derviches sufíes, todos han hablado de las nubes blancas. Las nubes blancas siempre han atrapado al ser interior de mucha gente. Se logra una armonía, según parece, con las nubes blancas. Transfórmalo en meditación y muchas cosas vendrán a ti .

5 No hay que tomarse la vida como un problema. Cuando entras por esa vía, estás perdido. Una vez que piensas que la vida es un problema, nunca lo puedes resolver. Así es como se mueve la filosofía, y así es como la filosofía siempre se mueve erradamente. No hay filosofías correctas: no puede haberlas. Todas las filosofías son erróneas. Filosofar es erróneo, pues la filosofía implica el paso inaugural de considerar la vida como un problema. Una vez que se piensa la vida como un problema, no hay solución para ella. La vida no es un problema, sino un misterio, que es la forma en que la toma la religión .

Una nube blanca es la cosa más misteriosa: de repente aparece, de repente desaparece. ¿Has pensado alguna vez que las nubes no tienen nam-roop: ni nombre, ni forma? Ni siquiera por un momento se conserva la forma. Es cambiante, se transforma, como la corriente de un río. Puedes atribuirle forma a una nube, pero es una proyección tuya. Una nube no tiene forma; carece de forma o está permanentemente tomando forma; es un flujo. Y así es la vi da. Se le proyectan todas las formas .

En esta vida te defines como hombre y en una vida anterior puedes haber sido mujer. En esta vida eres blanco y en la próxima vida puedes ser negro. En este momento eres inteligente y al momento te vuelves estúpido. En este momento eres callado y al momento te enloqueces, te enfureces y te pones agresivo. ¿Has adquirido una forma? ¿O estás cambiando permanentemente? Eres un flujo, una nube. ¿Tienes un nombre, una identidad? ¿Puedes definirte como una cosa u otra? Cuando afirmas ser esto, en ese mismo momento tomas conciencia de que también eres lo opuesto .

Le dices a alguien: "Te amo." Y, en ese preciso instante, el odio está allí. Le dices a alguien que eres su amigo, y en ese mismo instante el enemigo ríe en tu interior, esperando su momento. En algún momento afirmas que estás feliz y precisamente en ese momento se pierde la felicidad y te pones triste. No tienes identidad. Si tomas conciencia de esto, te transformas en una nube sin forma, sin nombre. Y entonces te lanzas a la deriva .

Para mi, la vida de una nube blanca es la vida de un sannyasin, un hombre que ha renunciado. La vida de un padre de familia constituye una rutina preestablecida. Es algo muerto, un molde. Tiene un nombre, una forma .

Se mueve sobre una senda particular demarcada, como los trenes se desplazan por las vías del ferrocarril. Los trenes tienen un objetivo, tienen que llegar a algún sitio. Pero un sannyasin es como una nube que anda a la deriva por el cielo: no hay vías marcadas para él, ni rutas, ni identidades. No es nadie y vive la vida del no ser, vive como si no viviera .

Si puedes vivir la vida como si no vivieras, estás de mi lado. Y, cuanto más existas, tanto más enfermo estarás; cuanto menos existas, tanto más saludable estarás. Cuanto menos existas, tanto más ingrávido serás. Cuanto menos existas, tanto más divino y dichoso serás .

Cuando afirmo que la vida no es un problema sino un misterio, quiero decir que no puedes resolverlo; puedes llegar a ser él. Un problema es algo para solucionar intelectualmente; pero, aun si lo resuelves, nada se obtiene. Has obtenido algo más de conocimiento, pero no te ha brindado placen Un misterio es algo que puedes llegar a sen Puedes hacerte uno con él, fundirte con él. Entonces viene el éxtasis, el arrobamiento: lo máximo que puede sucederle a un ser, el máximo placen La religión toma la vida como un misterio. ¿Qué puedes hacer con un misterio? No puedes hacer nada por el misterio, pero puedes hacer algo por ti. Puedes tornarte más misterioso, y entonces lo semejante puede unirse a lo semejante, lo equivalente puede unirse a lo equivalente .

Busca el misterio en la vida. Dondequiera que mires (en las nubes blancas, en las estrellas de la noche, en las flores, en un río que corre), dondequiera que mires, busca el misterio. Y, cuando encuentres que allí hay misterio, medita acerca de ello .

Meditación significa: disuélvete ante ese misterio, aniquílate ante ese misterio, dispérsate ante ese misterio .

Deja de existir y deja que el misterio sea tan total que te absorba. Y de repente una nueva puerta se abre y se obtiene una nueva percepción. De repente, el mundo terrenal de la división, de la separación, ha desaparecido, y un mundo diferente, completamente diferente, de unidad, aparece ante ti. Todo pierde sus límites. Todo está con otras cosas, no está separado de¡ resto, sino que forma unidades .

Esto sólo se puede lograr si haces algo contigo. Si debes resolver un problema, tienes que hacer algo con él .

Debes encontrar una clave, una pista. Tienes que trabajar en el problema; tienes que moverte en un laboratorio: debes hacer algo. Si debes encontrar un misterio, tienes que hacer algo contigo; con el misterio no se puede hacer nada .

Somos impotentes frente a un misterio. Ésa es la razón por la cual nos la pasamos transformando los misterios en problemas, porque con los problemas podemos hacer algo, sentimos que tenemos el control. Con los misterios somos impotentes: no podemos hacer nada. Con los misterios, nos enfrentamos a la muerte y no hay control posible .

Ésta es la razón por la cual, cuanto más matemático y lógico se torna el intelecto humano, tanto menos abiertas están las posibilidades de éxtasis a la mente humana; tanto menos es posible la poesía. Se pierde el romance; la vida se vuelve fáctica y deja de ser simbólica .

Entonces, cuando digo que mi camino es El Camino de las Nubes Blancas, se trata de un símbolo. La nube blanca no está usada como un hecho, sino como un símbolo poético, como un indicio de profunda fusión en lo misterioso y en lo milagroso .

Amado Osho, ¿podrías explicamos cuál es tu relación con las nubes blancas? Soy una nube blanca. No hay relación ni podría haberla. Existe relación cuando tienes dos partes cuando estás 6 dividido. Entonces, la relación no es realmente una relación. Siempre que existe relación, hay separación. Yo soy una nube blanca. No te puedes relacionar con una nube blanca. Puedes hacerte uno con ella ~ dejar que la nube blanca se haga una contigo, pero una relación no es posible. En una relación, permaneces separado; en una relación, permanentemente sigues tratando de controlar la situación .

Ésta es una de las miserias de la vida humana: aun en el amor, creamos una relación. Entonces, se pierde el amor. El amor no debería ser una relación. Deberías transformarte en el amante o el amado. Deberías transformarte en el otro y dejar que el otro se transforme en ti. Debería haber una fusión de ambos; sólo entonces cesa el conflicto. Si no, el amor se torna un conflicto, un forcejeo. Si eres tú, tratarás de controlar, querrás poseer, aspirarás 2 ser el amo, y entrará a jugar la explotación: el otro será usado como medio, y no como fin .

Con las nubes blancas no puedes hacer eso, no puedes tomarlas por esposas o esposos. No puedes encadenarlas ni forzarlas ¿una relación. No lo permiten, no te escucharán. Ya han tenido suficiente de ello: por eso ahora se han transformado en nubes blancas. Puedes ser uno con ellas, y entonces sus corazones se abrirán .

Pero la mente humana no puede pensar más allá de la relación, porque no podemos pensar en nosotros como si no fuéramos nosotros. Estamos; por más que lo ocultemos, estamos allí. Bien adentro, está el yo; y bien adentro, el yo sigue controlando .

Con una nube blanca, esto no es posible. Con tu yo, puedes mirar a la nube blanca, pensar en ella, pero los misterios no se abrirán: sus puertas seguirán cerradas. Permanecerás en la oscuridad de la noche. Si tu yo desaparece, es porque te has transformado en la nube blanca .

La filosofía zen tiene una de las tradiciones más antiguas de pintura. Un maestro zen tenía un discípulo que estaba aprendiendo pintura y, a través de ésta, por supuesto, meditación. El discípulo estaba obsesionado con los bambúes: continuamente estaba dibujando y pintando bambúes. Se dice que el maestro le dijo: -Si no te transformas en bambú, nada sucederá .

Durante diez años, el discípulo había estado dibujando bambúes. Se había vuelto tan eficiente que podía pintar bambúes aun con los ojos cerrados, en una noche oscura, y sin luz. Y sus bambúes eran tan perfectos y vivos.. .

Pero el maestro no lo aprobaba. Decía: -No. Si no te transformas en bambú, ¿cómo puedes dibujarlo? Sigues separado de él, sigues siendo un observador, sigues siendo espectador. Así puedes conocer el bambú desde afuera; pero ésa es la periferia, no el alma del bambú. Si no te haces uno con él, si no te transformas en bambú, ¿cómo puedes conocerlo desde adentro? Durante diez años se esforzó el discípulo, pero el maestro no lo aprobaba. Entonces, el discípulo se perdió en el bosque, en un bosque de bambúes. Nada se supo de él por tres años. Después, empezaron a llegar noticias de que se habla transformado en bambú. Ahora, no dibuja. Vive con los bambúes, está de pie con ellos .

El viento sopla, los bambúes danzan: él también danza .

Entonces, el maestro fue a investigar. Y, efectivamente, el discípulo se habla transformado en bambú. El maestro le dijo: -Ahora, olvida todo eso acerca de ti y el bambú .

El discípulo replicó: -Pero tú me dijiste que me transformara en bambú y lo hice .

El maestro exclamó: -Ahora olvida también eso, porque ahora ésta es la única barrera. Bien adentro, en algún punto, aún sigues separado del bambú y pensando que te has transformado en él. Entonces, todavía no eres un perfecto bambú, ya que un bambú no lo recordaría. Olvídalo .

Durante diez años no se habló sobre los bambúes. Luego, un día, el maestro convocó al discípulo y le dijo: -Ahora puedes dibujar. Primero te transformaste en bambú; y después lo olvidaste; entonces te transformaste en un bambú tan perfecto que la pintura ya no es pintura sino crecimiento .

No estoy para nada relacionado con las nubes blancas. Soy una nube blanca. Me gustaría que tú también fueras una nube blanca, en lugar de relacionarte con ellas. Ya has tenido suficientes relaciones: has sufrido bastante. En muchas, muchas vidas te has relacionado con esto o aquello, y has sufrido lo suficiente, más que suficiente. Has sufrido más de lo que mereces. El sufrimiento se ha centrado en el erróneo concepto de relación. El concepto erróneo es el siguiente: que tú debes ser tú mismo para después relacionarte. Entonces, hay tensión, conflicto, violencia, agresión, y sigue un completo infierno .

Sartre afirma en algún lado: el otro es el infierno. Pero, en realidad, el otro no es el infierno: el otro es el otro porque tú eres el yo. Si dejas de serio, el otro desaparece. Siempre que esto sucede (ya sea entre un hombre y un árbol, entre un hombre y una nube, entre un hombre y una mujer, o entre un hombre y una roca), siempre que esto sucede, dejas de ser tú y el infierno desaparece. De repente te transfiguras: entras en el paraíso .

Prueba esto: sentado debajo de un árbol, olvídate de ti mismo. Deja que sólo el árbol permanezca allí. Esto le sucedió a Buda debajo del árbol bodhi. Él no estaba, y en ese momento ocurrió todo. Sólo el árbol bodhi estaba allí .

Puedes no ser consciente de que, después de Buda, en quinientos años, no se creó su estatua ni se pintó un cuadro de él. Durante quinientos años, continuamente, cada vez que se creaba un templo budista, sólo se ponla la imagen del árbol bodhi. Eso era hermoso porque, en ese momento, cuando Siddhartha Gautama se transformó en Buda, él no estaba allí: sólo el árbol estaba allí. Él había desaparecido un momento, y sólo 7 estaba allí el árbol .

Encuentra momentos en los que no estés, y ésos serán los momentos en los cuales, por primera vez, verdaderamente existirás .

Así, soy la nube blanca, y todo el esfuerzo es transformarte a ti también en una nube blanca que ande a la deriva por el cielo. Sin un lugar adonde ir, sin un lugar de procedencia, sólo estar aquí en este preciso momento: perfecto. No te transmito ideal alguno. No te transmito deber alguno. Por eso, no te digo que seas esto o que te transformes en lo otro. Toda mi enseñanza se reduce a esto: cualquier cosa que seas, acéptalo tan absolutamente que no quede nada por obtener, y te volverás una nube blanca .

Amado Osho, ¿es verdad que, para abrirse paso verdaderamente, para estar totalmente presente, para volverse una nube blanca, debemos sobrevivir a todos nuestros sueños, a todas nuestras fantasías? ¿Y cómo esa realidad puede ser tan cierta en respuesta al "Hare Krishna, Hare Rama” en Poona, como lo sería en el jardín del Edén, en el medio de la naturaleza? La cuestión no es si uno ha sobrevivido a todos sus sueños y a sus fantasías, o no. Estás viviendo en ellos. Ya estás en ellos. No es una cuestión de alternativas. No puedes elegir. ¿Puedes elegir? ¿Puedes abandonar tus sueños? ¿Puedes abandonar tus fantasías? Si tratas de dejar tus sueños, tendrás que sustituirlos por otros sueños. Si intentas cambiar tus fantasías, se transformarán en otra clase de fantasías. Pero seguirán siendo sueños y fantasías .

Entonces, ¿qué hacer? Aceptarlos. ¿Por qué ponerse en contra de ellos? Este árbol tiene flores rojas, aquel árbol tiene flores amarillas. Entonces, está bien. Tienes ciertos sueños: sueños amarillos .

Otra persona tiene otros sueños: sueños azules, sueños rojos. Así que está bien. ¿Por qué luchar contra los sueños? ¿Por qué intentar modificarlos? Cuando tratas de cambiarlos, crees demasiado en ellos. No piensas que son sueños, sino que los consideras reales y crees que modificarlos sería importante. Si los sueños, sueños son, ¿por qué no aceptarlos? En el momento en que los aceptas, desaparecen: éste es el secreto. Cuando los aceptas, desaparecen .

Porque la mente onírica cobra existencia a través de la represión. El fenómeno mismo de la mente onírica implica represión .

Has reprimido muchas cosas; por eso, inesperadamente, aparecen en tus sueños. Estás caminando por la calle; miras a un hombre o a una mujer hermosa. Surge el deseo. De repente, lo dejas de lado. ¡Esto está mal! La tradición, la cultura, la sociedad, la moralidad dicen: ¡Esto no está bien! Puedes mirar una flor hermosa, no hay nada malo en ello. Pero, cuando miras un rostro hermoso, algo inmediatamente está mal: lo reprimes. Ahora, este rostro se transformará en un sueño. Lo reprimido se convierte en sueños. Ahora, este rostro te perseguirá. Ahora, de noche, este rostro dará vueltas a tu alrededor .

Ahora, este cuerpo te estará revoloteando. Los deseos que has reprimido se transformarán en sueños. Los deseos que has reprimido se convertirán en sueños y fantasías .

Entonces, ¿cómo crear un sueño? El secreto es reprimir. Cuanto más reprimas, más sueños habrá. Quienes se van a la montaña, quienes rechazan la vida, están repletos de demasiados sueños. Sus sueños se tornan tan reales, al modo de las alucinaciones, que no pueden discriminar si se trata de un sueño o de la realidad .

No reprimas; si lo haces, crearás más sueños. Acepta. Sea lo que sea lo que te sucede, acéptalo como parte de tu ser. No lo condenes. Cuando te vuelves más tolerante, los sueños se disuelven. Una persona que acepta completamente la vida deja de soñar, porque se ha cortado la raíz de los sueños. Ésa es una cuestión .

En segundo lugar, el todo es naturaleza. Digo el todo: no sólo los árboles, no sólo las nubes. El todo. Sea lo que sea lo que sucedió, ocurrió a causa de la naturaleza. No hay nada que no sea natural: no puede haberlo pues, de ser as!, ¿cómo se habría producido? Todo es natural. Entonces, no crees una división: esto es natural y esto no lo es. Sea lo que sea, es natural. Pero la mente se maneja con distinciones, con divisiones. No permitas divisiones; acepta lo que sea, y acéptalo sin analizarlo .

Ya sea que estés en el mercado o en las colinas, estás en la misma naturaleza. En algunos sitios, la naturaleza ha tomado forma de colinas y árboles; y, en otros sitios, se ha transformado en tiendas comerciales .

Una vez que conoces el secreto de la aceptación, hasta el mercado se torna hermoso. El mercado tiene cierta belleza: la vida que reina en él, la actividad, la hermosa locura que circula a su alrededor ¡Tiene su belleza propia! Y recuerda: las colinas no serían tan hermosas si no existieran los mercados. Las colinas son tan bellas y silenciosas porque existe el mercado comercial. Éste le aporta silencio a las colinas .

Es decir que, en todas partes (ya sea que estás en el mercado, o haciendo "Hare Krishna, Hare Rama", o sentado en silencio debajo de un árbol), tómalo como un solo espacio, no lo dividas. Y cuando estés bailando, haciendo "Hare Krishna, Hare Rama", ¡disfrútalo! Es la forma en que estás floreciendo en este preciso instante .

"Hare Krishna, Hare Rama" puede convertirse en un florecimiento para ti; se ha transformado en un florecimiento para muchos. Cuando Mahaprabhu Chaitanya estaba danzando por los pueblos de Bengala y haciendo su cántico "Hare Krishna, Hare Rama", fue un florecimiento. Fue una de las cosas más hermosas que hubiera ocurrido jamás. No sólo es Buda sentado bajo un hermoso árbol bodhi; un Chaitanya Mahaprabhu danzando en las calles con "Hare Krishna, Hare Rama" también es hermoso. Es lo mismo, sólo que en el polo opuesto .

Puedes sentarte debajo de un árbol y puedes olvidarte de ti mismo tan completamente como si hubieras desaparecido. Puedes bailar en la calle y estar tan absorto en tu cántico, en tu canto, en tu danza, tan 8 absolutamente como si hubieras desaparecido. El secreto es la completa absorción, dondequiera que ocurra .

Les ocurre a diferentes personas de diversas maneras. No podemos imaginar a Buda bailando; no era su estilo, él no era M tipo bailarín. Tal vez si sea tu estilo, as! que no te obligues a sentarte debajo de un árbol bodhi, si no quieres tener problemas. Forzarte y sentarte debajo de un árbol seria violento. Tu rostro ya no sería como el de Buda; sería un rostro torturado, sería una autotortura. Tal vez seas como Chaitanya, tal vez seas como Meera.. .

Encuentra la forma en que se mueve tu nube, por dónde navega, y otórgale completa libertad para desplazarse y navegar. Adondequiera que vaya, llegará a lo divino. Simplemente, no luches; flota. No empujes el río; flota con él. Una danza es hermosa, pero debes estar completamente metido en ella: ése es el punto. No rechaces nada; el rechazo es irreligioso. Acepta completamente; la aceptación es una plegaria .

Suficiente por hoy .

 



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