YOGA: LA CIENCIA DEL ALMA

VOL I


 

Capítulo 3

 

Las Cinco Modificaciones de la Mente

 

 

V

 

Las modificaciones de la mente son cinco. Pueden ser o una fuente de angustia, o una fuente de no-angustia.

 

VI

 

Son: conocimiento verdadero, falso conocimiento, imaginación, sueño y memoria.

 

 

La mente puede ser, o bien el origen de la esclavitud, o bien el origen de la libertad. La mente se convierte en la puerta de este mundo, la entrada; también puede convertirse en la salida. La mente te conduce al infierno; la mente también puede conducirte al cielo. Depende de como sea usada la mente. El correcto uso de la mente se convierte en meditación; el incorrecto uso de la mente se convierte en locura.

La mente está ahí en todos nosotros. Implícita en ella está la posibilidad de la oscuridad y de la luz. La mente en sí misma ni es el amigo, ni el enemigo. Puedes convertirla en un amigo, puedes convertida en un enemigo. Depende de ti, del que está escondido tras la mente. Si puedes hacer de la mente tu instrumento, tu esclavo, la mente se convierte en el medio a través del cual alcanzas lo Supremo. Si tú te conviertes en el esclavo y permites que la mente sea el amo, entonces esta mente que se ha convertido en el amo te conducirá a la suprema angustia y a la oscuridad.

Todas las técnicas, todos los métodos, todos los caminos del Yoga, realmente se ocupan con detenimiento sólo de un problema: cómo emplear la mente. Usada correctamente, la mente llega a un punto en el que se convierte en no-mente. Usada incorrectamente, llega a un punto donde simplemente es un caos, gran cantidad de voces antagonistas unas con otras, contradic­torias, confusas, dementes.

Ambos, el loco en el manicomio y Buda bajo su árbol Bodhi, han empleado la mente, ambos han pasado a través de la mente. Buda ha alcanzado un punto en el que la mente desaparece. Usada correctamente va desapareciendo; llega un punto en que deja de existir. El loco también ha empleado la mente. Usada incorrecta­mente, la mente se divide; usada incorrectamente, la mente se convierte en una multitud; usada incorrectamente, la mente se convierte en muchos. Y, filialmente, la mente loca está allí; tú estás absolutamente ausente.

La mente de Buda ha desaparecido y Buda está allí presente en toda su totalidad. La mente de un loco se ha vuelto total y él mismo ha desaparecido por completo. Esos son los dos extremos. Tú y tu mente; si existís juntos, entonces estarás sumido en la desgracia o bien tú has de desaparecer o bien tu mente ha de desaparecer. Si la mente desaparece, entonces alcanzas la Verdad; si tú desapareces, alcanzas la locura. Y ésta es la lucha, ¿quién va a desaparecer? ¿Desaparecerás tú o la mente? Este es el conflicto, la raíz de todas las luchas.

Estos sutras de Patanjali te llevarán paso a paso hacia esa comprensión de la mente. ¿Qué es, qué clases de modalidades adquiere, qué clases de modificaciones se presentan, cómo puedes usada y trascenderla? Y, recuerda, no posees nada ahora mismo; solamente la mente. Has de emplearla.

Usada incorrectamente irá llevándote hacia más y más sufrimiento. Estás sumido en el sufrimiento. Esto es debido a que durante muchas vidas has estado empleando la mente de un modo incorrecto. Y la mente se ha convertido en el amo; tú eres sencillamente un esclavo, una sombra siguiendo la mente. No le puedes decir a la mente, "¡detente!" No puedes darle órdenes a tu propia mente; tu mente te sigue dando órdenes y tú has de seguirla. Tu ser se ha convertido en la sombra y en el esclavo, en un instrumento.

La mente no es nada más que un instrumento, lo mismo que lo son tus manos o tus pies. Tú diriges tus pies; tus piernas se mueven. Cuando les dices, "¡Parad!", se paran. Tú eres el amo. Si quiero mover mi mano, la muevo. Si no quiero moverla, no la muevo. La mano no puede decirme, "Ahora quiero que me­ muevas". La mano no puede decirme, "Ahora me moveré hagas lo que hagas. No voy a escucharte". Y si mi mano se empieza a mover a pesar mío, entonces habrá un caos en el cuerpo. Lo mismo ha sucedido con la mente.

No deseas pensar y la mente sigue pensando. Quieres dormir; estás tumbado en tu cama, dando vueltas; quieres dormirte y la mente continúa, la mente dice, "No; voy a pensar en algo determinado". Tú le sigues diciendo, "¡Párate!" y nadie te escucha. Y tú no puedes hacer nada. La mente también es un instrumento, pero le has dado demasiado poder. Se ha vuelto dictatorial y peleará duramente si tratas de colocarla en su lugar correcto.

Buda también emplea la mente, pero su mente es como tus piernas. La gente sigue viniendo a mí y me pregunta, "¿Qué le sucede a la mente de un Iluminado? ¿Desaparece simplemente? ¿No puede emplearla?"

Desaparece como amo, permanece como esclava. Permanece siendo un instrumento pasivo. Si un Buda quiere emplearla, la emplea. Cuando un Buda te habla, ha de emplearla porque no existe posibilidad de hablar sin emplear la mente. Se ha de usar la mente. Si acudes ante un Buda y te reconoce, también eso que tú has sido antes, ha de emplear la mente. Sin la mente no habría reconocimiento, sin mente no hay memoria. Pero él emplea la mente; recuerda, ésta es la diferencia. Y tú sigues siendo usado por la mente. Siempre que él quiere usarla, la usa. Siempre que no quiere usarla, no la usa. Es un instrumento pasivo; no tiene poder sobre él.

Por esto Buda permanece como un espejo. Si tú vas ante el espejo, el espejo te refleja. Cuando te has ido, el reflejo se ha ido; el espejo está vacío. Tú no eres como un espejo. Ves a alguien; el hombre se va, pero el pensar continúa, el reflejo continúa. Sigues pensando en él. Y aunque quieras dejar de pensar en él, la mente no escuchará.

Ser el amo de la mente es Yoga. Y cuando Patanjali dice "Cesación de la mente", eso es lo que significa: cesación como amo. La mente deja de ser el amo. Entonces no está activa. Entonces es un instrumento pasivo. Si tú se lo ordenas, ella funciona; si tú no se lo ordenas, se queda quieta. Está simplemente esperando. No puede funcionar por sí misma. Su base se ha perdido; la violencia se ha perdido. No tratará de controlarte.

Ahora, la situación es justo la opuesta. ¿Cómo convertirnos en los amos? Y ¿cómo poner a la mente en su lugar, donde puedas emplearla, donde, si no quieres usarla, puedas dejarla a un lado y que se quede callada? De modo que el mecanismo de la mente al completo habrá de ser comprendido.

 

Ahora entremos en el sutra. Primero,

 

Las modificaciones de la mente son cinco. Pueden ser o una fuente de angustia, o una fuente de no-angustia.

 

Lo primero que hay que entender es que la mente no es algo diferente del cuerpo, recuérdalo. La mente forma parte del cuerpo. Es cuerpo, pero profundamente sutil; un estado del cuerpo, pero muy delicado, muy refinado. No puedes aprehenderla, pero a través del cuerpo puedes influenciarla. Si ingieres una droga, si tomas LSD, o marihuana, o alguna otra cosa, o alcohol, de repente la mente es afectada. El alcohol es introducido en el cuerpo, no en la mente, pero la mente resulta afectada. La mente es la parte más sutil del cuerpo.

La inversa también es verdad. Influyes en la mente y el cuerpo resulta afectado. Esto sucede en la hipnosis. Una persona que no puede caminar, que dice que está paralítica, es capaz de caminar bajo hipnosis. Tú no estás paralítico, pero si estando hipnotizado se te dice, "Ahora tu cuerpo está paralizado; no puedes caminar", no podrás caminar. Un hombre paralítico es capaz de andar estando hipnotizado. ¿Qué es lo que ocurre? La hipnosis entra en la mente, la sugestión entra en la mente. Entonces el cuerpo la sigue.

Lo primero que hay que entender es que la mente y el cuerpo no son dos. Este es uno de los descubrimientos más profundos de Patanjali. Ahora la ciencia moderna lo reconoce; es muy reciente en Occidente. Hablan de cuerpo y mente; hablar en términos de esta dicotomía, no es correcto. Ahora dicen que es "psicosoma": mente-cuerpo. Esos dos términos son las dos funciones de un mismo fenómeno. Un extremo es la mente y el otro extremo es el cuerpo, por eso cambiando uno puedes cambiar el otro.

El cuerpo posee cinco órganos de actividad, cinco indriyas, cinco instrumentos de actividad. La mente posee cinco modificaciones, cinco modos de funcionamiento. La mente y el cuerpo son uno. El cuerpo se halla dividido en cinco funciones; la mente también se halla dividida en cinco funciones. Entraremos detalladamente en cada una de estas funciones.

 

La segunda cosa sobre este sutra es,

 

Pueden ser una fuente de angustia o de no-angustia

 

Estas cinco modificaciones de la mente, esta totalidad de la mente, puede conducirte a una profunda angustia, a dukka, al sufrimiento. O, si empleas correctamente esa mente, su funciona­miento puede conducirte a la ausencia de sufrimiento. Como máximo puede llevarte a la ausencia de sufrimiento.

Esta expresión "ausencia de sufrimiento" es muy significativa. Patanjali no te dice que te llevará a la felicidad, ananda, ¡no! La mente, empleada incorrectamente, puede conducirte al sufrimien­to si te conviertes en su esclavo. Si te conviertes en el amo, la mente puede llevarte a la ausencia de sufrimiento, no a la felicidad, porque la felicidad es tu naturaleza. La mente no puede llevarte a ella. Pero si vives en la ausencia de sufrimiento, la felicidad interna empieza a fluir.

La felicidad siempre está ahí dentro, es tu naturaleza intrínseca. No es algo que se haya de conseguir o ganar, no es algo que se haya de alcanzar en alguna parte. Naciste con ella, ya la posees; ésta es la situación. Por eso es que Patanjali no te dice que la mente puede llevarte al sufrimiento y que puede llevarte a la felicidad, ¡no! El es muy científico, muy exacto. No empleará una sola palabra que pueda proporcionarte una información falsa. Simplemente te dice, sufrimiento o ausencia de sufrimiento.

Buda también lo dijo en numerosas ocasiones, siempre que los buscadores se le acercaban. Y los buscadores persiguen la felicidad; por esto le preguntaban al Buda, "¿Cómo podemos alcanzar la felicidad, la felicidad suprema?" El les contestaba, "No lo sé. Puedo mostraros el camino que conduce a la ausencia de sufrimiento, a la ausencia de aflicción. No afirmo nada de la felicidad positiva; solamente sobre la negativa Puedo mostraros cómo introduciros en el mundo del no sufrir".

Eso es lo que hacen todos los métodos. Una vez estás en un estado de ausencia de sufrimiento, la felicidad interior empieza a fluir. Pero ésa no proviene de la mente; ésa proviene de tu ser interior. Por eso la mente no tiene nada que ver con ella; la mente no puede crearla. Si la mente está sumida en el sufrimiento, entonces la mente se convierte en un obstáculo. Si la mente está en la ausencia de sufrimiento, entonces la mente se convierte en una abertura. Pero ella no crea nada, no hace nada.

Abres las ventanas y los rayos del sol entran. Al abrir las ventanas no estás creando el sol. El sol ya estaba allí. Si no hubiera estado allí, al abrir las ventanas los rayos no hubieran entrado. Tu ventana puede convertirse en un obstáculo. Los rayos del sol pueden estar en el exterior y la ventana permanecer cerrada. La ventana puede obstaculizar o dejar pasar. Puede convertirse en un transmisor, pero no puede ser creativa. No puede crear los rayos; los rayos están allí.

Tu mente, si está afligida, permanece cerrada. Recuerda, una de las características del sufrimiento es la cerrazón. Siempre que estás afligido, estás cerrado. Observa, siempre que sientes angustia, estás cerrado al mundo. Estás incluso cerrado para tu amigo más cercano. Incluso para tu mujer, para tus niños, para tu amor; estás cerrado cuando estás afligido, porque la infelicidad te proporciona un encogimiento interior. Te encoges. Has cerrado todas las puertas.

Por esto al estar sumida en el sufrimiento, la gente piensa en el suicidio. El suicidio significa el cierre total, sin posibilidad alguna de comunicación, sin posibilidad de ninguna puerta. Incluso una puerta cerrada es peligrosa; alguien puede abrirla. De modo que destruyes todas las puertas, destruyes todas las posibilidades. Suicidio significa, "Ahora voy a destruir toda posibilidad de apertura. Ahora me estoy cerrando totalmente."

Siempre que estás sumido en el sufrimiento, empiezas a pensar en el suicidio. Cuando eres feliz no puedes pensar en el suicidio, no puedes ni imaginártelo. No puedes pensar siquiera en por qué la gente se suicida. La vida es una alegría tan inmensa, la vida es una música tan profunda, que ¿por qué la gente destruye la vida? Parece imposible.

¿Por qué, cuando eres feliz, parece imposible? Porque estás abierto; la vida fluye en ti. Cuando eres feliz posees un alma más grande, expandida. Cuando eres infeliz tienes un alma más pequeña, encogida.

Cuando alguien es infeliz, tócale, toma su mano en tu mano. Sentirás que su mano está muerta. Nada fluye a través de ella; ni amor, ni calidez. Está simplemente fría, como si perteneciera a un cadáver. Cuando alguien se sienta feliz, tócale la mano; hay comunicación, fluye energía. Su mano no es una simple mano sin vida; su mano se ha convertido en un puente. A través de su mano algo te llega, se comunica, se relaciona contigo. Fluye cierta calidez. El llega a ti. El se esfuerza en todo lo posible para fluir hacia ti y te permite que fluyas hacia él.

Cuando dos personas son felices, se convierten en una sola. Por eso en el amor surge la unidad y los amantes empiezan a sentir que no son dos. Son dos, pero comienzan a sentir como si no fueran dos porque al estar enamorados son tan felices que sucede una fusión. Se funden el uno en el otro; fluyen el uno en el otro. Los límites se disuelven, las definiciones se diluyen, y no saben quién es quién. En ese momento se vuelven uno.

Cuando eres feliz eres capaz de fluir hacia los demás y puedes permitir que los demás fluyan en ti. Esto es lo que significa celebración. Cuando permites que todo el mundo fluya en ti y que tú fluyas en todo el mundo, estás celebrando la vida. Y la celebración es la oración suprema, la más alta cima de la meditación.

Si sufres empiezas a pensar en suicidarte. Si sufres empiezas a pensar en la destrucción. En el sufrimiento eres el extremo opuesto de la celebración. Das culpas. No puedes celebrar. Tienes rencor contra todo. Todo está mal y tú eres negativo y no puedes fluir, y no puedes relacionarte, y no puedes permitir que nadie fluya hacia ti. Te has convertido en una isla; completamente cerrado. Es una muerte en vida. La vida solamente existe cuando estás abierto y fluyes, cuando no tienes miedo, cuando no temes, cuando estás abierto, vulnerable, celebrando.

Patanjali dice que la mente puede hacer dos cosas. Puede crear sufrimiento. Puedes usarla de tal manera que te vuelvas infeliz, y la habrás usado. Eres un maestro desde siempre en esto. No hay necesidad de hablar mucho sobre ello; ya lo sabes. Conoces el arte; cómo crear sufrimiento. No necesitas estar atento, pues es lo que estás haciendo continuamente. Todo lo que tocas se convierte en fuente de sufrimiento. ¡Afirmo que cualquier cosa!

Observo a los pobres. Obviamente son infelices. Son pobres; las necesidades básicas de la vida no las tienen satisfechas. Pero luego observo a los ricos; también son infelices. Y ellos creen, esos ricos creen, que la riqueza no conduce a ninguna parte. No es verdad. La riqueza puede llevarte a la celebración, pero tú no tienes la mente para celebrar. Por eso, si eres pobre, sufres; si te vuelves rico, sufres más. En el instante en que tocas la riqueza, la destruyes.

¿Has oído la historia griega del rey Midas? Todo lo que tocaba se convertía en oro. Tú tocas oro e inmediatamente se convierte en barro. Se convierte en polvo y entonces crees que no existe nada en el mundo, que incluso las riquezas son inútiles. No lo son. Pero tu mente es incapaz de celebrar, tu mente no puede participar en el estado de ausencia de sufrimiento. Si eres invitado al cielo, no encontrarás el cielo allí; crearás un infierno. Tal como eres, adonde quiera que vayas llevarás el infierno contigo.

Existe un proverbio árabe que dice que el cielo y el infierno no son dos lugares geográficos; son actitudes. Y nadie puede entrar en el cielo ni en el infierno; todo el mundo entra con el cielo o con el infierno. Dondequiera que vas, llevas contigo tu proyección del infierno o tu proyección del cielo. Dentro tienes un proyector. Inmediatamente proyectas.

Pero Patanjali es cuidadoso. Dice: sufrimiento o ausencia de sufrimiento, aflicción positiva o aflicción negativa, pero no felicidad. La mente no puede proporcionarte la felicidad; nadie puede dártela. Está escondida en ti, y cuando la mente está en un estado de ausencia de sufrimiento, esa felicidad empieza a fluir en ti. No proviene de la mente; proviene del más allá. Por eso dice que, o bien puede ser fuente de angustia, o de no-angustia. Las modificaciones de la mente son cinco.

 

El segundo sutra,

 

Son: conocimiento verdadero, falso conocimiento, imaginación, sueño y memoria.

 

La primera es praman, conocimiento verdadero. La palabra sánscrita "praman" es muy profunda y verdaderamente no puede ser traducida. "Conocimiento verdadero" es solamente una sombra, no es el significado exacto, porque no existe una palabra para traducir praman. Praman proviene de la raíz prama. Hay muchas cosas que comprender sobre ella.

Patanjali dice que la mente posee una capacidad. Si esa capacidad es correctamente dirigida, entonces todo aquello que se conoce es cierto, es auto-evidentemente cierto. No nos damos cuenta de ella porque nunca la hemos usado. Esa facultad ha permanecido sin ser usada. Es como... La habitación está a oscuras; tú entras, llevas una antorcha, pero no la estás usando. Por eso la habitación permanece a oscuras. Vas chocando contra esa mesa, contra esa silla, y llevas una antorcha, pero la antorcha ha de encenderse. Una vez la enciendes, de inmediato desaparece la oscuridad. Y siempre que enfocas la luz, sabes. Al menos, ese espacio se vuelve evidente, auto-evidentemente claro.

La mente posee la capacidad de praman, del conocimiento verdadero, de la sabiduría. Una vez sabes cómo encenderla, entonces, la enfoques donde la enfoques, solamente el conoci­miento verdadero será revelado. Sin saber esto, cualquier cosa que sepas estará equivocada.

La mente posee también la capacidad del falso conocimiento. Ese falso conocimiento es llamado en sánscrito viparyaya, falso, mythya. Y tú tienes también esa capacidad. Ingieres alcohol. ¿Qué ocurre? El mundo al completo se convierte en viparyaya, el mundo entero se vuelve falso. Empiezas a ver cosas que no están allí.

¿Qué ha sucedido? El alcohol no puede crear cosas. El alcohol está haciendo algo con tu cuerpo y con tu cerebro. El alcohol empieza a hacer funcionar el centro que Patanjali llama viparyaya. La mente posee un centro que puede pervertir cualquier cosa. Una vez ese centro empieza a funcionar, todo resulta pervertido.

Esto me recuerda... Una vez sucedió que Mulla Nasrudin y su amigo estaban bebiendo en un pub. Salieron completamente borrachos y Nasrudin era un viejo, un experimentado bebedor. El otro era novato, de modo que estaba más afectado. Entonces el otro preguntó, "Ahora soy incapaz de ver, incapaz de escuchar, no puedo ni siquiera caminar bien, ¿cómo voy a llegar a casa? Dime Nasrudin; por favor dirígeme, ¿cómo llegaré a mi casa?"

Nasrudin le dijo, "Ponte a caminar. Después de tantos pasos llegarás a un punto en donde hay dos caminos. Uno va hacia la izquierda y otro va hacia la derecha. Toma el de la izquierda, porque el de la derecha no existe. Muchas veces he tomado ese camino, pero ahora soy un nombre experimentado. Veras dos caminos. Escoge el de la izquierda; no escojas el de la derecha. El de la derecha no existe. Muchas veces lo he seguido y nunca, nunca llegas a tu casa".

Una vez Nasrudin le estaba enseñando a su hijo la primera lección del beber. Le dijo... El hijo le preguntaba, se sentía curioso. Le preguntó, "¿Cuando se ha de dejar de beber?"

  Nasrudin le dijo, "Observa la mesa. Hay cuatro personas sentadas. Cuando empieces a ver ocho, idéjalo!"

  El chico le dijo, "Pero papá, ¡Si solamente hay dos personas sentadas!"

La mente posee una facultad. Esa facultad funciona cuando estás bajo los efectos de una droga, de un intoxicante. A esa facultad Patanjali la llama viparyaya, falso conocimiento, el centro de perversión.

Exactamente opuesto a él existe un centro que no conoces. Exactamente opuesto a él existe otro centro. Si meditas profundamente, silenciosamente, ese otro centro comenzará a funcionar. Ese centro es denominado praman, conocimiento verdadero. A través de este centro, todo aquello que conoces es cierto. Lo que conoces no es lo importante; desde donde conoces es lo que importa.

Por eso todas las religiones han estado siempre en contra del alcohol. No se basan en premisas moralistas, ¡no! Es debido a que el alcohol influencia el centro de perversión. Y todas las religiones están a favor de la meditación porque la meditación quiere decir crear más y más un centro de quietud, volverse más y más silencioso.

El alcohol hace exactamente lo contrario, te vuelve más y más agitado, excitado. Alterado. Un temblor penetra en ti. Un borracho no puede ni siquiera caminar correctamente. Ha perdido su equilibrio. No sólo en el cuerpo; también en la mente ha perdido el equilibrio.

La meditación quiere decir restablecer el equilibrio interno. Cuando obtienes el equilibrio interno deja de haber temblor; el cuerpo-mente al completo se aquieta, y entonces el centro de conocimiento verdadero comienza a funcionar. A través de ese centro todo lo que se conoce es verdadero.

¿En dónde estás? No eres un alcohólico, no eres un meditador; debes estar en algún lugar entre los dos. No estás en ningún centro. Estás entre esos dos centros: el del conocimiento verdadero y el del conocimiento falso. Por eso estás confundido.

A veces tienes vislumbres. Te inclinas algo hacia el centro del conocimiento verdadero; entonces te llegan algunos vislumbres. Te inclinas hacia el centro de perversión; entonces la perversión entra en ti. Y todo está mezclado y estás sumido en el caos. Por eso te tendrás que convertir en un meditador o, tendrás que volverte alcohólico, porque la confusión es demasiada. Y esos son los dos caminos.

O bien te pierdes en la intoxicación y estás en paz. Al menos tienes un centro; puede que sea el del falso conocimiento, pero estás centrado. El mundo entero puede decirte que estás equivocado. Tú no lo crees así; tú crees que todo el mundo está equivocado. Al menos en esos momentos de inconsciencia estás centrado, centrado en el centro equivocado. Pero eres feliz porque incluso el estar centrado en el centro equivocado te da cierta felicidad. La disfrutas; de ahí, el atractivo del alcohol.

Los gobiernos han estado luchando desde hace siglos, se han hecho leyes, prohibiciones, de todo, pero nada sirve. A menos que la Humanidad se vuelva meditativa, nada servirá. La gente seguirá, encontrarán nuevas formas y nuevos medios de intoxicarse. No puede evitarse y cuanto más trates de evitarlo, cuantas más prohibiciones, más atracción habrá.

América lo hizo y tuvo que retractarse. Lo hicieron lo mejor que supieron, pero cuando se prohibió el alcohol, se bebió más alcohol. Lo intentaron; fallaron. La India lo ha estado intentando tras la independencia. Ha fallado, y muchos estados han comenzado otra vez. Parece inútil.

A menos que el hombre cambie interiormente, no podrás obligar al hombre mediante prohibiciones. Es imposible porque entonces el hombre enloquecería. Esta es su forma de permanecer cuerdo. Durante unas cuantas horas está drogado, colocado. Entonces está bien, entonces no existen las penas, entonces no hay angustia. Las penas llegarán, la angustia llegará, pero, al menos, son aplazadas. A la mañana del día siguiente el sufrimiento estará ahí, la angustia estará ahí; tendrá que encararlas. Pero por la noche puede de nuevo tener esperanzas; beberá algo y estará en paz.

Esas son las dos alternativas. Si no eres meditativo, entonces, tarde o temprano, tendrás que descubrir alguna droga. Y hay drogas muy sutiles. El alcohol no es muy sutil; es muy burdo. Hay drogas muy sutiles. El sexo puede convertirse en una droga para ti. Y, a través del sexo, puede que estés perdiendo tu consciencia. Todo puede ser empleado como droga. Solamente la meditación puede ayudarte. ¿Por qué? Porque la meditación te proporciona un centramiento en el centro que Patanjali denomina praman.

¿Por qué todas las religiones ponen tanto énfasis en la meditación? La meditación debe de estar haciendo alguna clase de milagro interno. Este es el milagro: la meditación te ayuda a encender la luz del conocimiento verdadero. Entonces, vayas donde vayas, entonces se enfoque donde se enfoque tu luz, lo que se conozca será cierto.

A Buda se le plantearon cientos y cientos de preguntas. Un día alguien le dijo, "Acudimos a ti con nuevas preguntas. Aún no te hemos planteado la pregunta y tú comienzas a contestarla. Nunca reflexionas sobre ella. ¿Por qué sucede esto?"

Y Buda dice, "No es cuestión de pensar. Planteáis la pregunta y simplemente, la contemplo. Y la verdad, sea la que sea, es revelada. No es cuestión de reflexionar y cavilar sobre ella. La respuesta no llega como un silogismo lógico. Solamente es focalizarse en el centro correcto."

Buda es como un foco de luz. Vaya donde vaya la luz, revela. El tema no es cuál es la pregunta. Buda posee la luz y siempre que la luz alumbra cualquier pregunta, la respuesta es revelada. La respuesta surge de esa luz. Es un fenómeno simple; es una revelación.

Cuando alguien te pregunta, has de reflexionar sobre ello. Pero, ¿cómo vas a reflexionar si desconoces el tema? Si no sabes, no importa que reflexiones. Si no sabes, ¿qué harás? Buscarás en tu memoria, encontrarás muchas indicaciones. Simplemente harás remiendos. En realidad no sabes; si no, la respuesta hubiera sido inmediata.

Oí de una profesora, de una maestra de una escuela de educación primaria. Les preguntó a los niños, "¿Tenéis alguna pregunta?" Un pequeño se levantó y le dijo, "Tengo una pregunta y he estado esperando para hacerla. Esperaba que preguntara para yo plantearla. ¿Cuál es el peso de la Tierra?"

Ella se quedó confundida porque nunca había pensado en eso, nunca había leído de esas cosas. ¿Cuál es el peso de la Tierra? De modo que utilizó el truco del maestro. Ellos han de emplear trucos. Dijo, "Sí, la pregunta es importante. Mañana todo el mundo ha de haber encontrado la respuesta." Necesitaba tiempo. "Así pues, mañana os preguntaré. El que traiga la respuesta correcta, tendrá un premio."

Todos los niños buscaron y buscaron, pero no encontraron nada. Y la maestra corrió hacia la biblioteca. Buscó durante toda la noche y tan sólo de madrugada pudo dar con el peso de la Tierra.

Se puso muy contenta. Y de regreso a la escuela los niños la estaban esperando. Y estaban agotados. Le dijeron que no habían podido averiguarlo. "Lo hemos preguntado a mamá y lo hemos preguntado a papá y lo hemos preguntado todo el mundo. Nadie lo sabe. Esta pregunta parece que es muy difícil".­

La maestra se rió y dijo, "No es difícil. Sé la respuesta, tan sólo trataba de saber si erais capaces o no de encontrarla. Este es el peso de la Tierra..." El niñito que había planteado la pregunta se levantó de nuevo y dijo, "¿Con gente o sin gente?" Otra vez la misma situación.

No puedes poner a Buda en una situación así. El problema no es encontrar la respuesta, el verdadero problema no es contestarte. Tu pregunta es solamente una excusa. Cuando planteas una pregunta, él simplemente enfoca su luz hacia esa pregunta y lo que hay es revelado, sea lo que sea. El te contesta; ésa es una profunda respuesta desde el centro correcto -praman.

Patanjali dice que hay cinco modificaciones de la mente. El conocimiento verdadero. Si este centro de conocimiento verdadero empieza a funcionar en ti, te convertirás en un sabio, en un santo. Te volverás religioso. Antes de esto, no puedes ser religioso.

Por eso Jesús o Mahoma parecen estar locos. Porque no discuten, no exponen su caso con lógica; simplemente afirman. Preguntas a Jesús, "¿Eres tú realmente el hijo de Dios?" El contesta, "sí' y si le dices, "Pruébalo", se reirá. Te dirá, "No hay necesidad de demostrarlo. ¡Lo sé! Es así, es autoevidente". A nosotros nos parece ilógico. Este hombre parece estar neurótico, proclamando algo sin ninguna evidencia.

Si este praman, este centro de prama, este centro del conocimiento verdadero empieza a funcionar, estarás en la misma situación: podrás afirmarlo, pero no podrás probarlo. ¿Cómo vas a probarlo? Si estás enamorado, ¿cómo vas a demostrar que estás enamorado? Simplemente lo afirmas. Te duele una pierna, ¿cómo vas a probar que tienes dolor? Simplemente lo afirmas, "Me duele". Lo sabes desde algún lugar en tu interior. Este saber es suficiente.

Se le preguntó a Ramakrishna, "¿Existe Dios?". El contestó, "Sí". Entonces se le dijo, "Demuéstralo". El dijo, "No hay porqué. Lo sé. Para mí no existe esa necesidad. Para ti existe esa necesidad, por eso buscas. Nadie puede probarlo por mí, yo no puedo probarlo por ti. Tengo que indagar, tengo que encontrarlo y lo he encontrado. Dios existe".

Este es el funcionamiento del centro correcto. Por eso, Ramakrishna o Jesús parecen absurdos. Están proclamando cosas sin aportar pruebas. No están proclamando nada, no lo están proclamando. Ciertas cosas les son reveladas a ellos porque les funciona un nuevo centro que tú no posees. Y al no tenerlo, has de probarlo.

Recuerda, al probar demuestras que no posees ningún sentimiento interno; todo ha de ser demostrado; incluso el amor ha de ser demostrado. Y la gente continúa. Sé de muchas parejas. El marido sigue probando que él la quiere, y no convence a la esposa; y la esposa continúa demostrando que ella le ama, sin convencer a su marido. Ambos siguen sin convencerse y ese conflicto continúa. Y siguen con el sentimiento de que el otro no se lo ha demostrado.

Los amantes siguen buscando. Crean situaciones en las que has de demostrar que tú amas. Y poco a poco se van aburriendo; ése fútil esfuerzo por probar algo... y no es posible probar nada. ¿Cómo puedes demostrar que amas? Puedes regalar cosas, pero así no demuestras nada. Puedes besar y abrazar, puedes cantar, puedes bailar, pero así no se prueba nada. Puedes estar simplemente simulándolo.

Esta primera modificación de la mente es el conocimiento verdadero. La meditación conduce a esta modificación. Y cuando puedes conocer rectamente y no hay nada que demostrar, solamente entonces puede uno desprenderse de la mente; no antes. Cuando no hay nada que demostrar no se necesita a la mente, porque la mente es un instrumento lógico.

La necesitas a cada instante. Has de pensar, descubrir lo que está bien y lo que está mal. A cada instante se presentan alternativas y elecciones. Has de escoger. Solamente cuando el praman funciona, cuando el conocimiento verdadero funciona, puedes abandonar la mente porque entonces el elegir carece de sentido. Te mueves sin elegir. Sea lo que sea que es correcto, te es revelado.

La definición de sabio es: uno que nunca escoge. Nunca elige lo bueno frente a lo malo. Simplemente se mueve en la dirección que es la correcta. Es como los girasoles. Cuando el sol está al este, las flores miran hacia el este. Nunca eligen. Cuando el sol se dirige hacia el oeste, la flor gira hacia el oeste. Simplemente se mueve con el sol. No ha elegido moverse, no lo ha decidido. No ha tomado la decisión de que "Ahora he de moverme porque el sol se ha ido hacia el oeste".­

Un sabio es simplemente como un girasol: Sencillamente se dirige hacia lo bueno esté donde esté... haga lo que haga es bueno. Los Upanishads dicen. "No juzgues a los sabios. Tus valores comunes no sirven". Tú has de hacer el bien en contra del mal; él no tiene nada que escoger. Simplemente se mueve, sea lo que sea bueno. Y no puedes hacerle variar porque no es una cuestión de alter­nativas. Si le dices, "Esto es malo", dirá, "De acuerdo, puede que sea malo, pero así es como me muevo, así es como fluye mi ser".

Aquellos que sabían -y la gente en los días de los Upanishads sabía- decidieron que "No hay que juzgar al sabio". Una vez que una persona ha adquirido un centro en sí misma, cuando una persona ha alcanzado la meditación, cuando una persona se ha vuelto silenciosa y ha abandonado la mente, está más allá de nuestra moralidad, más allá de la tradición. Trasciende nuestras limitaciones. Si podemos seguirle, le seguimos; si no podemos seguirle, no podemos. Pero no podemos hacer nada y no deberíamos juzgar.

Si el conocimiento verdadero funciona, si tu mente ha adqui­rido la modificación del conocimiento verdadero, te volverás religioso. Observa, es completamente diferente. Patanjali no dice que si vas a la mezquita, al gurudwara, al templo, que si realizas algún ritual, si rezas,... No, eso no es religión. Has de hacer que tu centro del conocimiento verdadero funcione. De modo que si vas o dejas de ir al templo, no tiene importancia, no es relevante. Si tu centro del conocimiento verdadero funciona, hagas lo que hagas es oración y vayas donde vayas es un templo.

Kabir ha dicho, "Dondequiera que voy, te encuentro, Dios mío. Hacia dondequiera que me mueva, me muevo hacia ti, me doy de bruces contigo. Y haga lo que haga, incluso caminando, comiendo, es oración". Kabir dice, "Esta espontaneidad es mi samadhi. Mi meditación es, simplemente, ser espontáneo".

El segundo es el falso conocimiento. Si tu centro de falso conocimiento está funcionando, entonces, hagas lo que hagas, será erróneo, y escojas lo que escojas estará equivocado. Cualquier cosa que decidas estará equivocada porque tú no estarás decidiendo; es tú centro del falso conocimiento el que está funcionando.

Hay gente que se siente muy desdichada porque haga lo que haga, va mal. Y tratan de no hacerlo mal de nuevo, pero eso no le servirá de nada porque es el centro del falso conocimiento el que ha de ser cambiado. Sus mentes funcionan de un modo incorrecto. Puede que piensen que están haciendo lo correcto, pero lo harán mal. Ni todos sus buenos deseos les servirán de nada; no pueden remediarlo.

Mulla Nasrudin solía visitar a un santo. Le estuvo visitando durante muchos, muchos días. Y el santo era de los que están en silencio; no hablaba nada. Entonces Mulla Nasrudin tuvo que decirle, le tuvo que preguntar, "He estado viniendo una y otra vez, esperando que dijeras algo y no has dicho nada. Y a menos que hables no podré entenderte. Dame tan sólo un mensaje para mi vida, una dirección, de modo que pueda ir en esa dirección.".

A lo que el sabio sufí le contestó, "Neki kar kuyen may dal"; haz el bien y arrójalo al pozo. Este es uno de los más antiguos dichos sufíes, "Haz el bien y arrójalo al pozo". Significa que hagas el bien y lo olvides de inmediato. No acarrees con este "He hecho el bien".

Así que al día siguiente, Mulla Nasrudin ayudó a una anciana a cruzar la calle... y luego la lanzó al pozo. "Neki kar kuyen may dal". Haz el bien y arrójalo al pozo.

Si tu centro equivocado está funcionando, hagas lo que hagas... Puedes leer el Corán, puedes leer el Gita, y puedes descubrir significados... Krishna se sorprenderá, Mahoma se sorprenderá al ver que puedes encontrar tales significados.

Mahatma Gandhi escribió su autobiografía con la intención de que ayudara a la gente. Luego estuvo recibiendo muchas cartas porque en ella describía su vida sexual. El era honesto, era uno de los hombres más honestos. Por eso lo escribió todo, todo aquello que le hubiera ocurrido en el pasado. Lo mucho que indulgió en el sexo incluso en el día en que su padre se estaba muriendo. No pudo sentarse a su lado. Incluso ese día tuvo que irse a la cama con su esposa. Y los doctores le habían dicho que "Esta es la última noche. Tu padre no llegará a la mañana. Por la mañana estará muerto". Pero sobre las doce, sobre la una de la noche, empezó experimentar deseo, deseo sexual. Su padre estaba medio dormido, así que se escabulló, fue a donde su mujer e indulgió en el sexo. Y su esposa estaba embarazada. Estaba en el noveno mes y el padre se estaba muriendo y el niño también murió cuando nació. Y el padre murió esa noche, de modo que Gandhi tuvo durante toda su vida un profundo arrepentimiento por no haber estado con su padre moribundo. El sexo fue una obsesión.

De modo que lo escribió todo. Fue honesto... y solamente para ayudar a los demás. Pero empezaron a llegarle numerosas cartas, y su contenido era tal que le dejo anonadado. Mucha gente le escribió diciéndole, "Tu autobiografía es tan sexual que después de leerla nos hemos vuelto más sexuales que antes. Con sólo leer tu autobiografía nos hemos vuelto más sexuales e indulgentes. Es erótica".

Si el falso centro está funcionando, no puedes hacer nada. Hagas lo que hagas, leas, te comportes como te comportes, estará mal. Irás hacia lo equivocado. Posees un centro que te está obligando a dirigirte hacia lo erróneo. Puedes acudir a Buda, pero verás algo que no está bien en él. ¡Inmediatamente! No podrás encontrarte con Buda; inmediatamente verás algo que está mal. Estás enfocado sobre lo incorrecto; hay una profunda necesidad de descubrir lo que está mal en todo, en cualquier cosa.

A esta modificación de la mente Patanjali la llama viparyaya. "Viparyaya" quiere decir "perversión". Lo perviertes todo. Lo interpretas todo de una forma tal, que todo se convierte en perversión.

Ornar Khayyam escribe, "He oído que Dios es compasivo". Esto es hermoso. Los musulmanes repiten una y otra vez, "Dios es rehman, compasión; rahim, compasión". Lo van repitiendo continuamente. Así, Ornar Khayyam dice, "Si realmente es compasivo, si verdaderamente es compasión, no hay porqué temer nada. Puedo seguir cometiendo pecados. Si es compasión, entonces ¿de qué tener miedo? Puedo hacer lo que quiera y él será compasivo. Siempre que acuda ante él, le diré, "Rahim, rehman. ¡Oh Dios de la compasión, he pecado, pero tú eres compasivo! Si realmente eres compasivo, ten compasión de mí". Así que él continua bebiendo, sigue cometiendo todo aquello que cree que es pecado. Lo ha interpretado todo de una forma muy pervertida.

En todo el mundo la gente ha estado haciendo esto. En la India decimos, "Si vas al Ganges, si te bañas en el Ganges, tus pecados se disolverán". En sí, es un bello concepto. Revela muchas cosas. Muestra que el pecado no es algo muy profundo, que sólo es como el polvo que tienes sobre ti. De modo que no te obsesiones mucho con él, no te sientas culpable. Es solamente polvo y, por dentro, tú sigues siendo puro. Con sólo bañarte en el Ganges, te vale.

Esto es solamente para mostrarte que no te obsesiones tanto con el pecado como se han obsesionado los cristianos. La culpa se ha vuelto tan pesada que incluso con sólo darte un baño en el Ganges te servirá de ayuda. No te asustes. Pero, ¿cómo lo hemos interpretado? Decimos, "De acuerdo. Seguiremos pecando". Y cuando al cabo de un tiempo sientas que has cometido dema­siados pecados, da una oportunidad al Ganges para que te purifique. Luego vuelve y peca de nuevo. Este es el centro de perversión.

El tercero es la imaginación. La mente posee la facultad de imaginar. Eso es bueno, hermoso. Todo lo que es bello ha llegado a través de la imaginación: la pintura, la danza, el arte, la música, todo lo que es hermoso ha venido a través de la imaginación. Pero también todo aquello que es feo ha llegado a través de la imaginación. Hitler, Mao, Mussolini, han llegado a través de la imaginación.

Hitler imaginó a un mundo de superhombres. Y él creía en lo que Friedrich Nietzsche había dicho, "Destruye a todos los que sean débiles. Destruye a todos lo que no sean superiores. Deja solamente a los superhombres sobre la Tierra". Así que los destruyó. Sólo imaginación, solamente imaginación utópica; destruyendo a los débiles, simplemente con destruir lo feo, solamente destruyendo a los incapacitados físicamente, tendrías un mundo hermoso. Pero la destrucción misma es la cosa más repugnante del mundo; la destrucción misma.

Pero él estaba trabajando a través de la imaginación. Poseía imaginación, una imaginación utópica - iel hombre más imagina­tivo! Hitler es uno de los hombres más imaginativos. Y su imaginación se convirtió en algo tan fantástico y tan loco que, debido a su mundo imaginario, trató de destruir este mundo por completo. Su imaginación enloqueció.

La imaginación puede aportarte poesía y pintura y arte, y la imaginación puede darte también la locura. Depende de cómo la uses. Todos los grandes descubrimientos científicos han surgido a través de la imaginación, a través de gente que fue capaz, que pudo imaginar lo imposible. Ahora podemos volar por el aire, ahora podemos ir a la Luna.

Esas son imaginaciones de una gran profundidad. El hombre ha estado imaginando durante siglos, milenios, cómo volar, cómo llegar a la Luna. Todo niño nace con el deseo de alcanzar la Luna, de coger la Luna. Pero lo hemos logrado. A través de la imagina­ción se introduce la creatividad, pero también a través de la imaginación llega la destrucción.

Patanjali dice que la imaginación es la tercera modalidad de la mente. Puedes empleada incorrectamente y entonces te destruirá. Puedes usarla correctamente. Y entonces surgen las meditaciones imaginativas. Empiezan con la imaginación, pero poco a poco, la imaginación se va volviendo más y más sutil. Y por último, uno se desprende de la imaginación y te ves cara a cara con la Verdad.

Todas las meditaciones cristianas, musulmanas, operan básicamente a través de la imaginación. Primero has de imaginar algo. Y después continúas imaginándotelo, y entonces a través de la imaginación vas creando una atmósfera a tu alrededor.

Comprueba lo que es posible a través de la imaginación. Si crees que eres hermoso, si te imaginas que eres bello, una cierta belleza empezará a invadir tu cuerpo. Por eso, siempre que un hombre le dice a una mujer "Eres hermosa", la mujer cambia de inmediato. Puede que no sea hermosa. Puede que antes de ese instante no fuera hermosa; simplemente vulgar, común. Pero ese hombre le ha aportado imaginación.

Por eso toda mujer que es amada se vuelve más hermosa, todo hombre que es amado se vuelve más hermoso. Una persona que no es amada, aunque puede que sea hermosa, se vuelve fea porque es incapaz de imaginar; no puede imaginar. Y si la imaginación no está presente, te encoges.

Coué, uno de los grandes psicólogos de Occidente, ayudó, simplemente mediante la imaginación, a que miles de personas se curaran de numerosas, de muchas enfermedades. Su fórmula era muy simple. Te decía que, "Sólo empieza a sentir que estás bien. Simplemente ve repitiendo mentalmente «Estoy mejor, mejor y mejor. Cada día estoy mejor». Por la noche, mientras te estés durmiendo, sigue pensando que estás sano y que, a cada instante, estás más y más sano, y por la mañana serás la persona más sana del mundo. Continúa imaginándotelo."

Y ayudó a miles de personas. Incluso enfermedades incurables fueron curadas. Parecía milagroso; no lo es. Es simplemente una ley fundamental: tu mente sigue a la imaginación.

Ahora los psicólogos sostienen que si les dices a los niños, "Eres un inútil, un atontado", se volverán atontados. Les obligas a ser inútiles. Les sugestionas, haces que se imaginen que son tontos.

Se han hecho muchos experimentos. Dile al niño, "Eres un tonto. No sabes hacerlo, eres incapaz de resolver este problema de matemáticas", y luego dale el problema y dile, "Trata de resolverlo ahora". No será capaz de resolverlo. Habrás cerrado la puerta. Dile al chico, "Eres inteligente y no he conocido a otro niño más inteligente que tú. En tu nivel, eres super inteligente. Tienes un gran potencial, puedes resolver cualquier problema. Inténtalo con éste". Y él será capaz de resolverlo. Le habrás sugestionado. En la actualidad, y son datos científicos, los descu­brimientos de la ciencia revelan que todo aquello que recoge la imaginación, se convierte en semilla. A través de la imaginación han cambiado generaciones enteras, épocas enteras, países enteros han cambiado.

Ve al Punjab. Estaba viajando una vez desde Delhi a Manali. Mi conductor era un sikh, un sardar. El camino, la carretera, era peligrosa y el coche era muy grande. El conductor se asustó en repetidas ocasiones. Y muchas veces me dijo, "No puedo continuar. Tendremos que regresar. Tratamos de convencerle de todas las maneras posibles. En un momento determinado, se asustó tanto que detuvo el coche, se bajó y dijo, "¡No! No me moveré de aquí. Es peligroso." Dijo, "Puede que no sea peligroso para vosotros, puede que estéis dispuestos a morir, ¡pero yo no! Quiero regresar".

Por casualidad, uno de mis amigos que es también un sardar y un alto cargo de la policía, venía tras nosotros para asistir al campo (*) en Manali. Nos alcanzó y yo le dije, "¡Haz algo! El hombre ha salido del coche". Ese oficial se acercó y le dijo, "¡Tú! ¿Un sardar, un sikh y un cobarde?" El hombre entró de inmediato en el coche y arrancó. Así que le pregunté, "¿Qué ocurre?" El dijo, "Me ha tocado el ego. Me ha dicho, «¿Eres un sardar?» «Sardar» quiere decir, «Conductor de hombres». Un sikh ¿y cobarde? ¡Ha tocado mi imaginación! Ha tocado mi orgullo. Ahora podemos irnos. Vivos o muertos, pero llegaremos a Manali."

Y eso no ha ocurrido solamente con un hombre. Si vas al Punjab, verás que esto le sucede a millones. Observa a los hindúes

 

* N del T.- Campo de meditación

 

del Punjab y observa a los sikhs del Punjab. Su sangre es la misma; pertenecen a la misma raza. Hace quinientos años todos eran hindúes. Y entonces nació una clase de raza diferente, una raza militar. Con sólo dejarte crecer la barba, con sólo cambiar el rostro, no puedes volverte valiente. ¡Pero lo haces! Imaginación.

Nanak les sugestionó con, "Sois una clase de raza diferente. Sois inconquistables." Y una vez lo creyeron, una vez esa sugestión empezó a operar, en el Punjab, hace quinientos años, una nueva raza surgió, totalmente diferente de los punjabis hindúes. Nadie es distinto, pero en la India no hay nadie más valiente que ellos. Las dos guerras mundiales han demostrado que, en toda la Tierra, los sikhs son incomparables. Son capaces de luchar sin miedo.

¿Qué ha sucedido? Simplemente que su imaginación ha creado una cierta atmósfera a su alrededor. Son capaces de percibir que, sólo con ser sikhs, son diferentes. ¡La sugestión funciona! Puede hacer de ti un valiente, puede hacer de ti un cobarde.

He oído que Mulla Nasrudin estaba bebiendo en un pub. No era un hombre valiente; era de los más cobardes. Pero el alcohol le hacía sentirse valiente. Y entonces, un hombre, un hombre gigantesco, entró en el pub; de aspecto fiero, peligroso, parecía un asesino. En cualquier otro momento, estando en sus cabales, Mulla Nasrudin habría tenido miedo. Pero ahora estaba borracho, de modo que no estaba en absoluto asustado.

Ese hombre de aspecto feroz se acercó hasta Mulla y viendo que no estaba asustado, le pisó los pies. Mulla se enfadó, se puso furioso y le dijo, "¿Qué estás haciendo? ¿Lo haces a propósito o es solamente una broma?" Pero para entonces, con el pisotón, Mulla había bajado de su embriaguez. Estaba de vuelta otra vez, había vuelto a sus cabales. Pero le dijo, "¿Qué haces? ¿Lo haces a propósito o es una broma?"

El hombre le dijo, "A propósito". Mulla le dijo, "Entonces, gracias. Si es a propósito, vale. ¡Porque no me gustan esa clase de bromas!"

Patanjali dice que la imaginación es la tercera facultad. Continúas imaginando. Si imaginas de una forma incorrecta, podrás crear espejismos a tu alrededor, ilusiones, sueños. Podrás perderte en ellos. El LSD y otras drogas ayudan y operan sobre este centro. De modo que todo aquello que posees potencialmente en tu interior, será ayudado a desplegarse con tu viaje con LSD. Así que nada es auténtico. Si posees una imaginación feliz, el viaje con la droga será un viaje placentero, un éxtasis. Si tienes imaginaciones desagradables, imaginaciones de pesadilla, el viaje será malo.

Por eso mucha gente habla de ello contradictoriamente. Huxley dice que puede convertirse en una llave para la puerta al cielo y Reihner dice que es el peor infierno. Depende de ti; el LSD no puede hacer nada. Simplemente se sitúa en tu centro de la imaginación, empieza a funcionar químicamente desde allí. Si posees una imaginación del tipo "pesadilla", entonces desarrolla­rás esto y atravesarás un infierno. Y si eres adicto a hermosos sueños, podrás alcanzar el cielo.

Esta imaginación puede funcionar, o bien como un infierno, o bien como un cielo. Puedes emplearla para volverte completa­mente loco. ¿Qué les ha sucedido a los locos en los manicomios? Han empleado su imaginación, y la han empleado de tal manera que han sido tragados por ella. Un loco puede estar solo y puede que esté hablando en voz alta a alguien. No sólo hablando, sino contestando también. El pregunta, él responde, habla también por el otro, que está ausente. Puede que pienses que está loco, pero él habla a alguien real. En su imaginación, la persona es real y él es incapaz de juzgar lo que es real y lo que es imaginario.

Los niños son incapaces de juzgar; por eso, muchas veces, los niños pueden perder a su juguete en sueños y sollozar por la mañana. "¿Dónde está mi juguete?" No pueden juzgar qué es sueño y qué es realidad. Y no habían perdido nada; solamente estaban soñando. Los límites se difuminan. No saben dónde acaba el sueño y dónde empieza la realidad.

Un loco también está confuso. No sabe qué es real, qué es irreal. Si la imaginación es utilizada adecuadamente, entonces discernirás que esto es imaginación y estarás sobre aviso de que esto es imaginario. Podrás disfrutarlo, pero no será real.

Por eso, cuando la gente medita, les ocurren muchas cosas mediante su imaginación. Empiezan a ver luces, colores, visiones, a hablar con Dios en persona, o a acompañar a Jesús, o a bailar con Krishna. Eso son imaginaciones y un meditador ha de recordar que ésas son funciones de la imaginación. Puedes disfrutar con ellas; no hay nada de malo en eso. Son divertidas. ¡No pienses que son reales!

Recuerda solamente que la consciencia que atestigua es lo real; nada más es real. Cualquier cosa que suceda puede ser hermosa, puede valer la pena disfrutarla. Disfrútala. Es bello bailar con Krishna. No hay nada de malo en ello. ¡Baila! ¡Disfruta! Pero recuerda continuamente que eso es imaginación, un hermoso sueño. No te pierdas en él. Si te pierdes, entonces la imaginación se ha convertido en algo peligroso. Mucha gente religiosa vive solamente en la imaginación. Y viven en la imaginación y desperdician sus vidas.

El cuarto es el sueño. El sueño significa inconsciencia res­pecto a tu consciencia dirigida hacia el exterior. Ha profundizado en sí misma. La actividad ha cesado; la actividad consciente se ha detenido. La mente ha dejado de funcionar. El sueño es una no­ función de la mente. Si estás soñando, entonces no hay sueño. Estás simplemente a la mitad, entre el estado de vigila y el sueño. Has dejado la vigilia y aún no has entrado en el sueño. Estás simplemente en el punto medio.

Sueño significa un estado absolutamente vacío de contenidos, sin actividad, sin movimiento mental. La mente ha sido absorbida, relajada, por completo. Este sueño es hermoso; da vida. Puedes emplearlo. Y si sabes cómo utilizar este sueño, puede convertirse en samadhi. Porque el samadhi y el sueño no son muy distintos. La única diferencia es que en el samadhi tú estás consciente. Todo lo demás es lo mismo.

En el sueño todo es lo mismo, solamente que tú no eres consciente. Estás sumido en la misma felicidad en que estaba Buda, en la que vivía Ramakrishna, en la que Jesús edificó su hogar. En el sueño profundo estás en el mismo estado de felicidad, pero no eres consciente. Por eso, por la mañana sientes que la noche ha sido buena, por la mañana te sientes refrescado, revitalizado, rejuvenecido. Por la mañana sientes que la noche fue simplemente hermosa. Pero esto es solamente una vaga sensa­ción. No sabes lo que ha sucedido, qué es realmente lo que ha sucedido. No eras consciente.

El sueño puede ser empleado de dos maneras. Simplemente como un descanso natural - incluso eso lo has dejado escapar. La gente no se sumerge realmente en el sueño. Continúan soñando. A veces, durante unos pocos segundos, lo rozan. Lo tocan y empiezan de nuevo a soñar. El silencio del sueño, la felicidad del sueño, se ha convertido en algo desconocido. Lo has destruido. Incluso el sueño natural es destruido. Estás tan agitado y excitado que la mente no puede sumergirse completamente en el olvido.

Pero Patanjali dice que el sueño natural es bueno para la salud del cuerpo, y si puedes permanecer alerta durante el sueño, puede convertirse en samadhi, puede convertirse en un fenómeno espiritual. Así pues, existen técnicas -las discutiremos más adelante- sobre cómo puede el sueño convertirse en un despertar. El Gita afirma que el yogui no duerme ni incluso estando dormido. Permanece alerta. Algo en su interior sigue estando consciente. El cuerpo al completo se sumerge en el sueño, la mente se sumerge en el sueño, pero el testigo permanece. Alguien está observando; en el torreón, el observador continúa. Entonces el sueño se convierte en samadhi. Se convierte en el éxtasis supremo.

Y el último es la memoria. La memoria es la quinta modificación de la mente. Esta también puede ser empleada o mal empleada, Si la memoria es mal utilizada, crea confusión. En realidad, puedes recordar algo, pero no puedes tener la seguridad de si ocurrió o no de esa forma. Tu memoria no es fiable. Puedes añadirle muchas cosas; la imaginación puede intervenir. Puedes borrar muchas cosas de ella; puedes añadirle muchas cosas. Y cuando dices, "Así lo recuerdo", es algo muy refinado y cambiado. No es real.

Todo el mundo dice que, "Mi infancia fue un paraíso", y ¡mira a los niños! Esos niños también dirán más adelante que su infancia fue un paraíso, y están sufriendo. Y todos los niños suspiran por crecer rápidamente, por convertirse en adultos. Todos los niños piensan que los adultos están disfrutando, que todo lo que vale la pena disfrutar, ellos lo están disfrutando. Que son poderosos, que pueden hacer lo que quieran; ellos están indefensos. Los niños creen que ellos están sufriendo, pero esos niños crecerán del mismo modo que tú has crecido y, más tarde, dirán que su infancia fue hermosa, un puro paraíso.

No se puede confiar en tu memoria. Estás imaginando, simplemente estás creando tu pasado. No eres fiel a él. Y dejas de lado muchas cosas; todo lo que fue feo, todo lo que fue triste, todo lo que fue doloroso, lo abandonas; continúas con todo lo que fue hermoso. Recuerdas todo aquello que fue un sostén para tu ego, y todo lo que no dio soporte a tu ego, lo olvidas, lo abandonas.

Así pues, todo el mundo tiene un gran almacén de recuerdos descartados. Y cualquier cosa que dices, no es la verdad; no eres capaz de recordar fielmente. Todos tus centros se encuentran confusos, e interfieren y se solapan unos con otros.

Correcta memoria. Buda ha empleado las palabras "correcta memoria" para la meditación. Patanjali dice que si la memoria es correcta, eso quiere decir que uno ha de ser totalmente honesto consigo mismo. Entonces, solamente entonces, puede la memoria ser correcta. Cualquier cosa que haya ocurrido, buena o mala, no la cambies. Reconócela tal y como es. ¡Es muy duro! ¡Es muy arduo! Eliges y cambias. El reconocer el pasado tal y como es, cambiará tu vida. Si conoces correctamente tu pasado tal como es, no te gustará repetirlo en el futuro. Ahora mismo todo el mundo está pensando en repetirlo en una forma modificada, pero si conoces tu pasado exactamente tal como fue, no desearás repetirlo.

La correcta memoria te proporcionará el empuje para saber cómo liberarte de todas tus vidas. Y si la memoria es correcta, puedes incluso adentrarte en las vidas pasadas. Y si eres honesto, puedes penetrar en tus vidas pasadas. Y entonces tendrás un solo deseo: cómo trascender todas esas tonterías. Pero piensas que tu pasado fue bello y crees que tu futuro será hermoso; que sólo el presente es el que está mal. Pero el pasado fue presente tan sólo hace unos días, y el futuro se convertirá en presente dentro de unos pocos días. Y a cada momento, cada presente está mal y todo lo pasado es hermoso y todo lo futuro es hermoso. Esta es la falsa memoria. Observa directamente. No lo cambies. Contempla el pasado tal y como fue.

Pero eres deshonesto. Todo hombre odia a su padre, pero si le preguntas a cualquiera, te dirá, "Amo a mi padre. Honro al máximo a mi padre". Toda mujer odia a su madre, pero pregúntales y todas las mujeres te dirán, "Mi madre... es sencillamente divina". Esta es la falsa memoria.

Gibran cuenta una historia. Dice que, una noche, una madre y su hija fueron despertadas súbitamente por un ruido. Ambas eran sonámbulas y en el momento en el que en el vecindario se oyó el repentino ruido, estaban caminando por el jardín, desnudas. Eran sonámbulas.

Debió de ser un shock porque, en sueños, la mujer mayor, la madre, le estaba diciendo a la hija que, "Por tu culpa, zorra, por tu culpa, perdí mi juventud. Me destruiste. Y ahora, todo el que viene a casa te mira a ti. Nadie me mira a mí". Unos profundos celos que surgen en todas las madres cuando la hija se vuelve joven y bella. Sucede a todas las madres, pero es algo interior.

Y la hija estaba diciendo, "Tú, vieja y podrida... Por tu culpa no puedo disfrutar de la vida. Tú eres el obstáculo. Siempre eres la traba, el obstáculo. No puedo amar, no puedo disfrutar".

Y de repente, por el ruido, las dos se despertaron. Y la mujer mayor le dijo,"Mi niña, ¿qué estás haciendo aquí? Te vas a enfriar. Ven adentro." Y la hija le dijo, "¿Qué haces aquí? ¿No te sentías bien? Y la noche es muy fría. Ven, mamá, ven a la cama".

Lo primero surgía del inconsciente. Luego, de nuevo estaban simulando; se habían despertado. El inconsciente se había retraído; el consciente había entrado. Ahora las dos son hipó­critas. Tu consciente es hipocresía.

Para ser verdaderamente honesto con las memorias propias uno ha de realizar arduos esfuerzos. Y has de ser auténtico siempre. Has de mantenerte siendo auténtico, al desnudo; has de saber lo que en verdad piensas de tu padre, de tu madre, de tu hermano, de tu hermana. De verdad. Y aquello que ha existido en el pasado, no lo cambies, no mezcles, no lo pulas; déjalo así como está. Si esto sucede, entonces, dice Patanjali, esto será una liberación. Lo abandonarás. En conjunto es una tontería y no te gustará proyectarlo de nuevo hacia el futuro.

Y entonces no serás Un hipócrita. Serás real, verdadero, sincero; te volverás auténtico. Y cuando te vuelvas auténtico, serás como una roca. Nada te cambiará, nada te confundirá. Serás como una espada. Podrás cortar todo aquello que sea falso. Podrás distinguir lo verdadero de lo falso. Y entonces alcanzarás claridad mental. Esa claridad puede conducirte hacia la meditación, esa claridad puede convertirse en la verdadera base para crecer, para trascender.



YOGA: LA CIENCIA DEL ALMA, VOL 1

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